​HUIDA HACIA ADELANTE

Acabas de cumplir treinta años 
y flotas en la vida, 

como una hoja 

caída en otoño 

en una piscina llena 

y movida por el viento. 

Perdida, a la deriva, 

pero también, 

segura de ti misma 

con paso firme, 

sabiendo cuáles 

son tus armas. 

Débil y fuerte, 

luz y oscuridad, 

como siempre has sido, 

las dos caras 

de la más bella moneda, 

mi Dra jeckyll Y Mrs. Hyde. 

Buscando siempre la verdad, 

casi hasta la extenuación, 

tus ojos azules 

siempre buscando una respuesta 

hasta donde es imposible encontrarla. 

Ahora que duermes a mi lado 

te miro y sonrió, 

ese rictus de paz 

tan maravilloso 

y pienso en todo lo que eres para mi, 

amor, comprensión, 

locura, sonrisas, 

pero también lágrimas, 

incertidumbre, discusiones 

en fin…vida, 

eso eres tú, vida. 

Y ahora a estas horas 

de la madrugada 

no puedo dejar de mirarte, 

y no puedo dejar de pensar 

en que quizás 

cuando algo deja de tener sentido 

lo mejor es abandonarlo 

en el mismo sitio 

en el que una vez 

lo encontraste. 

Esta cama…

esta que ha sido nuestra cuna 

y también nuestra tumba, 

esta cama habrá sido testigo 

de nuestro último beso. 

Así que me levantaré 

sin hacer ruido, 

y saldré por la puerta 

igual que entre por primera vez, 

en silencio y con la duda 

de lo que el futuro 

me deparará 

pero con la esperanza 

de que será algo bueno. 

Y al salir miro al cielo, 

y veo la niebla 

que envuelve la noche, 

y noto el frío y el silencio, 

y miro la calle 

iluminada por la luna y las estrellas 

y no puedo dejar de pensar 

que el camino 

que tengo delante de mis ojos, 

el que me queda por recorrer, 

puede ser mejor o peor, 

puede que sea feliz 

o el más escandaloso 

de los infelices trayectos, 

pero siempre será 

camino que yo he elegido.
Carlos Rodrigo Cristóbal 

#ElAireDelTiempo

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Yo quisiera llover

Yo quisiera llover 

sobre los campos 

que con lucha y sufrimiento 

mis abuelos sacaron adelante.

Yo quisiera llover 

sobre los enamorados 

que con su sonrisa 

iluminan el día más oscuro, 

y con sus apasionados besos 

incomodan al estirado personaje 

que de 8:00 a 14:00 va a la oficina,

malgastando el tiempo 

que se le ha dado.

Yo quisiera llover 

sobre mi familia 

y según escurro por su pelo 

hacerles sentir el amor 

que por ellos siento,

el orgullo de ser 

hijo, sobrino, nieto o hermano.

Yo quisiera llover 

sobre Paula, y que el palpitar 

de cada gota la hiciera ver 

que el amor que por ella siento 

es más duradero

que todos los centenarios robles

que silenciosos habitan Central Park.

Yo quisiera llover, 

sobre mi, 

sobre ti, 

sobre todos, 

quisiera llover sólo 

para ver tu risa 

mientras lo hago

y sentir que la vida 

en ese pequeño momento, 

merece la pena.

Carlos Rodrigo Cristóbal 

Corazón silencioso 

Corazón silencioso 

por los golpes de la vida, 

vuelve a sonreír.

Corazón silencioso 

de puños cerrados 

y dientes apretados, 

cierra los ojos 

y mientras 

escuchas a Chopin 

relaja poco a poco el rictus.

Corazón silencioso 

que un día no lo fuistes, 

recuerda lo vivido, 

atesora lo bueno 

y aprende de lo malo.

Y ya por fin, 

vuelve a latir 

pequeño corazón silencioso 

poco a poco 

tu latido será más fuerte, 

hasta que un dia

sea tan atronador 

que jamás 

volverás a oír los ecos 

de aquel doloroso pasado.
Carlos Rodrigo Cristóbal 

#ElAireDelTiempo

“El incendio de un sueño” Charles Bukowski

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles

ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada Lincoln?”

“claro”, contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.

tenía más problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sobres, los sellos, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo, yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turgénev, Gorki,
H.D., Freddie Nietzsche,
Schopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “qué buen gusto tiene usted,
joven”.

pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en cientos.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZON ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
de Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstoi, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían más
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motociclista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido
la biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí…”.

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

Nuestras armas

Nosotros no tenemos 

armas de fuego, 

nuestra arma 

es la palabra, 

es la pintura, 

es el teatro, 

es la cultura.

Ellos si las tienen, 

ellos pueden ostigarte, 

flagelarte, 

denostarte 

encarcelarte 

o incluso matarte. 

Pero si no consiguen 

doblegar tu espíritu 

si no consiguen 

que muera en ti 

la palabra 

si no consiguen 

que olvides 

eso que sientes 

cuando lees un libro 

o escribes un poema 

o pintas un cuadro. 

Entonces ellos 

nunca ganarán, 

entonces nosotros 

siempre seremos libres.

Carlos Rodrigo Cristóbal 

#ElAireDelTiempo

“Estatutos del Hombre”(Acta institucional permanente) de Thiago de Mello.

Artículo I.

Queda decretado que ahora vale la verdad, 

que ahora vale la vida

y que con las manos unidas

trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo II.

Queda decretado que todos los días de la semana, 

incluso los feriados más solemnes,

tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo III.

Queda decretado que a partir de este instante
habrá girasoles en todas las ventanas,

que los girasoles tendrán derecho

a abrirse dentro de la sombra

y que las ventanas han de permanecer, el día entero,

abiertas hacia el verde donde crece la esperanza.

Artículo IV.

Queda decretado que el hombre

no precisará nunca más dudar de los seres humanos.

Que cada hombre confiará en su especie

Como la palmera en el viento,

Como el viento en el aire,

Como el aire en el campo azul del cielo.
Parágrafo único:

Un hombre confiará en los hombres

como un niño pequeño confía en los otros.

Artículo V.

Queda decretado que los hombres

están libres del yugo de la mentira.

Nunca más será necesario usar la coraza del silencio,

ni la armadura de las palabras.

El hombre se sentará a la mesa

con el corazón limpio,

porque la verdad será servida antes de la sobremesa.

Artículo VI.

Queda establecida, por lo menos durante diez siglos,

la práctica soñada por el profeta Elías,

en la que lobo y cordero pastarán juntos

y su alimento tendrá el gusto mismo de la aurora.

Artículo VII.

Por decreto inderogable queda establecido

el reinado permanente de la justicia y la claridad.

Y la alegría será bandera generosa

por siempre resguardada en el alma del pueblo.

Artículo VIII.

Queda decretado que el mayor dolor siempre ha sido y será

no poder darse en amor a quien se ama,

sabiendo que precisamente esa agua

es la que da a las plantas el milagro de la flor.

Artículo IX.

Queda permitido que el pan cotidiano

ofrezca a cada hombre los signos de su esfuerzo.

Pero, sobre todo, que tenga siempre el dulcísimo sabor de la ternura.

Artículo X.

Queda permitido a cualquier persona,

en cualquier hora de su vida,

usar el traje más blanco.

Artículo XI.

Queda decretado, por definición,

que el ser humano es un animal que ama

y que por eso es bello,

mucho más aún que la estrella de la mañana.

Artículo XII.

Decrétase que nada será obligado ni prohibido:

todo será permitido,

incluso brincar como los rinocerontes

y caminar por las tardes

con una inmensa begonia en la solapa.
Parágrafo único:

Sólo una cosa queda prohibida:

hacer el amor sin amor.

Artículo XIII.

Queda decretado que el dinero

no podrá comprar jamás el sol de las mañanas venideras.

expulsado del gran baúl del miedo

será sólo una espada fraternal

para defender el derecho a cantar en la fiesta del día que nace.

Artículo final.

Queda vetado el uso de la palabra “libertad”.

Será suprimida en los diccionarios

y en el pantano engañoso de las bocas.

A partir de este instante

la libertad será algo vivo y transparente,

como un fuego, como un río, como la simiente del trigo,

y su morada será por siempre

el corazón de los hombres.