“El almuerzo desnudo” de William S. Burrougs.

RESEÑA 

En mi periplo veraniego por la literatura americana del siglo XX había una parada obligatoria entre los beats, una generación que me gusta especialmente, y entre ellos, no podía evitar visitar a William S. Burrougs y su “Almuerzo desnudo”, una novela que su momento, cuando leí a Kerouac a Ginsberg o a Bukowski se me resistía, no podía con ella…y no me extraña.
El almuerzo desnudo, una de las novelas más míticas de la literatura norteamericana, es un descenso a los infiernos de la droga y una denuncia horrorizada y sardónica, onírica y alucinatoria de la sociedad actual, un mundo sin esperanza ni futuro. Burroughs dispara sus flechas contra las religiones, el ejército, la universidad, la sexualidad, la justicia corrupta, los traficantes tramposos, el colonialismo, la burocracia y la psiquiatría representada por el siniestro Dr. Benway, el gran manipulador de conciencias, el experto en Control total.
Sus imágenes son muy claras, casi fotográficas, pero no por ello agradables, el lector llega a sentir, asco, repugnancia, dolor, miedo…algo hecho a drede totalmente pues en definitiva Burrougs era el más culto de los beats y más allá del ritmo característico de esta generación (que es palmario) se nota el uso de un lenguaje mucho más rico y feroz para una critica política y social a la América de los años 50. 
La estructura de los capítulos parece más la descripción inconexa de una serie de delirios producidos por una mente embotada por las drogas y por toda clase de pervesiones de carácter homosexual, al final te das cuenta de que no es así, de que las encajas como piezas de un puzzle sádico de babas, sangre, droga, sexo y mierda.
Un puzzle que no es más que una critica, en algunos momentos surrealista, en otros violenta, y en otros repugnante de una sociedad que expulsa a sus desheredados al basurero de la historia y que los destruye sin compasión.
Para terminar decir que no creo que esta libro sea una lectura para todo el mundo, pero si creo que es un libro que hace pensar, que te desnuda el alma, la pincha en un tenedor (de ahi viene el nombre que por cierto lo puso Jack Kerouac) y te la muestra para que veas lo que eres y como es la sociedad en la vives.

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