“Último día de un condenado a muerte” de Víctor Hugo

​RESEÑA

Pocas obras son tan atemporales y a la vez están tan intrínsecamente ligadas a la época en la que se crearon como “Ultimo día de un condenado a muerte”. Las motivaciones que impelieron a Víctor Hugo a escribir este libro en 1829 se derivan de forma directa de las convulsiones políticas que azotaban a la Francia del momento. La revolución de 1793 había puesto fin al llamado Despotismo Ilustrado, un periodo de absolutismo y de exaltación de la razón en favor del progreso de la humanidad y en detrimento del pueblo, y había establecido las bases de los actuales sistemas democráticos de representación parlamentaria. En nombre de los principios que la inspiraron (libertad, igualdad y fraternidad), las autoridades de la Revolución habían ido aniquilando a aquellos personajes de la realeza y de la aristocracia que consideraban culpables de las injusticias del pasado y cuya sola vida ponía en peligro el nuevo orden político. Nació la guillotina y la decapitación se convirtió en un espectáculo público.
En este contexto histórico Víctor Hugo nos ofrece un relato corto, en que un condenado a muerte del.que no sabemos nada, ni su nombre, edad o causas que le han llevado al actual confinamiento en el que esta inmerso y a su futura ejecución. Pero poco a poco se nos van dando pistas a través de los pensamientos íntimos del reo. Hasta que poco a poco y siempre a través de monólogos internos acabamos empatizando con el futuro guillotinado (cosa que suele ocurrir con los personajes más desfavorecidos de las obras de Víctor Hugo).
A través de esta obra, cargada de contenido social y político, Víctor Hugo intenta hacernos llegar un alegato contra la pena de muerte.
Victor Hugo escribe como para mi deben escribir los genios, contando cosas muy importantes y profudas de un modo muy sencillo y entendible, y esta obra no es ninguna excepción a este axioma.
Cuando Víctor Hugo murió el 22 de mayo de 1885, la pena de muerte aún no estaba abolida en Francia, y de hecho, no se erradicó por completo hasta 1981, casi un siglo después.
En definitiva, una gran obra, una novela corta que leeremos rápidamente pero que nos dejará una sensación imborrable en nuestra cabeza y en nuestro corazón durante años.
Muy recomendable. 

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DESPUÉS 

Después de la tormenta 
siempre llega la calma, 

eso es indudable.

Después de la noche, 

la luz vuelve 

a inundar la habitación.

Después de los dolorosos 

recuerdos de una vida pasada, 

que ya no volvera, 

llega el olvido y la certeza 

de que los nuevos recuerdos 

que estas construyendo 

harán cicatrizar 

viejas heridas.

Después de las lágrimas de dolor 

que salen del corazon 

siempre habrá una sonrisa 

que vuelva a dibujarse 

en tus labios 

e inunden tu alma 

de alegría.