¡Nueva York es maravillosa!

El otoño en Nueva York es maravilloso, Central Park tiñéndose de un bello marrón, los días empiezan a acortarse y la luna sale antes, esa luna que en ninguna parte del mundo es tan mágica y brillante como aquí, y sobretodo el aire, el aire sopla distinto, huele distinto y hace que la ciudad se mueva distinto, esa es la majestuosidad y la magia de esta ciudad que nunca duerme cuando llega el otoño.

 

Yo no nací en Nueva York, sino en España, mas concretamente en Madrid, pero me traslade aquí buscando que mi sueño se convirtiera en realidad, siempre quise ser escritor, desde pequeño escribía mis propias historias de caballeros, princesas y castillos encantados, y cuando acabe la carrera, decidí trasladarme aquí y luchar por conseguir ese sueño.

 

Por supuesto los principios no fueron fáciles para mi, (como no lo son para ningún inmigrante), empecé trabajando de camarero, profesor de español, acomodador de cine…, trabajaba todos los días de sol a sol, eso si, las noches eran para mi, las noches las dedicaba a escribir, al principio pequeños relatos con mis experiencias vividas en la ciudad, y poco a poco cosas mas profundas.

 

Cuando creía que algo tenia la suficiente calidad, lo mandaba a las editoriales, pero siempre me rechazaban, ya sabéis, no es lo que estamos buscando en este momento, no tiene la suficiente personalidad, etc. Pero yo no me desanimaba, y al final una noche en una fiesta de unos amigos conocí a Neal un joven neoyorquino con una pequeña editorial y muchas ganas de descubrir nuevos talentos, así que después de una charla bastante interesante con el quedamos en que le mandaría mis escritos al día siguiente.

 

Obviamente así lo hice, sin embargo pasaron las semanas y no recibía ninguna llamada, y cuando ya daba todo por perdido, ¡recibí una llamada!, era Neil, me pidió disculpas por la tardanza en contestarme pero había tenido problemas con su novia, que le había acabado echando de casa, así que había estado muy liado buscando un nuevo apartamento…¡Mujeres! en fin, me conto que mis relatos le habian parecido muy buenos, llenos de frescura, y que si yo estaba de acuerdo podiamos empezar a trabajar para publicarlos, ¡claro que estaba de acuerdo!, estaba pletorico, aunque era un paso pequeño era mi primer paso en el mundo editorial.

 

Mi primer libro “Relatos de un inmigrante feliz”, se vendió muy bien, Neil decía que la parte mas underground de la cultura neoyorkina siempre esta buscando cosas distintas, y mis relatos resultaban “exóticos” (vaya usted a saber que significa eso).

 

Poco a poco iba ganando mas dinero, y podía ir dejando alguno de mis trabajos para poder dedicarme mas a la escritura, ¡mi sueño se estaba cumpliendo!, iba a fiestas y me invitaban a presentaciones de libros o de películas, todo parecía ir bien, y después de la publicación de mi segundo libro “Sueños españoles en Nueva York” fue aun mejor.

 

Pero poco a poco me empecé a cansar del estrés, de los plazos, y sobre todo de escribir siempre relatos “exóticos” quería escribir algo que trascendiera, no solo que entretuviera a los snobs de turno, y a eso me dispuse.

 

Después de casi un año, por fin a cabe mi novela “La vida, el amor, la muerte y todo lo demás”, desgraciadamente el publico no la acepto con la euforia con la que yo la había publicado, excepto para un grupo muy reducido, esa novela era mi caída, un fracaso incomprensible.

 

Poco a poco, dejaron de llamarme para ir a fiestas, poco a poco las presentaciones de libros y películas ya no contaban conmigo y todo el oropel del éxito se difumino como el humo que sale de una chimenea.

 

Ahora sigo escribiendo lo que siento, aunque no me da para comer, pero mi antigua fama me ha permitido trabajar de guionista para un programa de televisión y escribir de vez en cuando algún articulo para un periódico de poco tirada, así que entre eso y mis pocos pero fieles lectores, voy tirando, vivo en un pequeño apartamento en Manhattan y en las tardes de otoño como la de hoy me doy un paseo por Central Park y me sumerjo en mis pensamientos.

 

Nueva York es maravillosa ¿no os parece?