La leyenda de Beowulf

La leyenda de Beowulf es un poema épico anglosajón anónimo que fue escrito en inglés antiguo en verso aliterativo. Cuenta con 3.182 versos, y por lo tanto contiene mucho más texto que cualquier obra similar en su mismo idioma, representando alrededor del 10% del corpus existente del verso anglosajón. Tanto el autor como la fecha de composición del poema se desconocen, aunque las discusiones académicas suelen proponer fechas que van desde el siglo VIII al XII d. C. La obra se conserva en el códice Nowel o Cotton Vitellius A. XV y dada la fama del poema, a pesar de que convive con otras obras en el mismo manuscrito, este se ha dado en llamar «manuscrito Beowulf». Aunque el poema no tiene título en el manuscrito, se le ha llamado Beowulf desde principios del siglo XIX y se conserva en la Biblioteca Británica. Tiene dos grandes partes: la primera sucede durante la juventud del héroe gauta o geata, en algunas traducciones, “godo”, que da nombre al poema, y narra cómo acude en ayuda de los daneses o jutos, quienes sufrían los ataques de un ogro gigantesco –Grendel–, y tras matar a éste, se enfrenta a su terrible madre; en la segunda parte, Beowulf ya es el rey de los gautas y pelea hasta la muerte con un feroz dragón. Su importancia como epopeya es equiparable a la del Cantar de los Nibelungos sajón, el Cantar de mío Cid español, la Canción de Roldán francesa o el Lebor Gabála Érenn, Libro de las Conquistas de Irlanda.  Durante el siglo XX, se han realizado incontables estudios y debates en torno a distintos aspectos del poema…

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El propietario más antiguo que se conoce del manuscrito vivió en el siglo XVI y fue el erudito Lawrence Nowell, de quien recibió su nombre el códice, a pesar de que la denominación oficial del mismo es Cotton Vitellius A. XV gracias a Robert Bruce Cotton. Kevin Kiernan sostiene que Nowell lo adquirió probablemente en 1563 gracias a William Cecil, primer barón de Burghley, cuando aquel entró en la casa de este último para instruir a Edward de Vere, decimoséptimo conde de Oxford y discípulo de Cecil. El manuscrito pasó a formar parte de la Biblioteca Cotton, donde sufrió daños irreparables como consecuencia de un incendio en Ashburnham House en 1731.

A causa de este episodio, parte del manuscrito se ha deteriorado y se han perdido algunos caracteres. Algunos intentos de restauración, a pesar de haber evitado el deterioro progresivo, terminaron cubriendo algunas otras letras del texto, provocando pérdidas también. Kiernan, docente en la Universidad de Kentucky ha impulsado en los últimos años el proyecto de digitalización y preservación del poema, conocido como Electronic Beowulf Project. Para esta iniciativa se han utilizado avanzadas técnicas con fibra óptica que han revelado algunos de los símbolos perdidos a lo largo de los años. Procedimientos similares se han utilizado en la restauración y análisis del Cantar de Mio Cid.

El poema “Beowulf” se conoce gracias a un único manuscrito, cuya fecha estimada ronda el año 1000 d. C. Kiernan ha afirmado que este manuscrito es una copia hecha por el mismísimo autor del poema durante el reinado de Canuto II de Dinamarca. En el códice en que el Beowulf sobrevive hoy en día, se encuentran también otras piezas poéticas como fragmentos de The Life of Saint Christopher, las Cartas de Alejandro a Aristóteles y Wonders of the East, y la parte de la paráfrasis bíblica Judith. Se ha fechado entre 1628 y 1650 la foliación más temprana del Nowell Codex, la cual fue llevada a cabo por Franciscus Junius.  El propietario del códice –anterior a Nowell– se desconoce todavía. Tanto el reverendo Thomas Smith como Humfrey Wanley asumieron la responsabilidad de catalogar la Biblioteca Cotton, en la cual estaba el Nowell Codex. El catálogo de Smith apareció en 1969, y el de Wanley en 1705. El manuscrito de Beowulf se menciona por primera vez en 1700 en la correspondencia que sostuvo George Hickes, asistente de Wanley y su jefe. En la carta, Hickes contesta en relación a un supuesto cargo contra Smith, acusado por Wanley de haber pasado por alto el poema al hacer el catálogo del Cotton Vitellius A. XV. Hickes escribe a su superior que todavía no ha sido capaz de dar con el susodicho Beowulf. Según algunas teorías, Smith no habría advertido la presencia de la epopeya por su excesiva confianza en catalogaciones previas o porque no se hallaba en el códice en el momento de su revisión.

Canto I

La acción se desarrolla en Dinamarca, en concreto en la isla de Selandia, donde el espléndido palacio Heorot “El Ciervo” se ve asolado por los mortales asaltos nocturnos del ogro Grendel, un Jotun. La música y alegría que se oye en la sala enoja al monstruo, que mora en las ciénagas;  Grendel se ensaña con los criados y guerreros del rey Hrothgar y los devora. El “trovador” no es tal, ni es tampoco un “bardo”, como se dice más adelante, sino un “escopo” o “escope”, que es como se traduce del inglés “scop” el nombre de este poeta cantor de las cortes de Gran Bretaña. Los ataques del ogro obligan a la corte de Hrothgar a abandonar la sala durante la noche. Esta situación se prolonga por 12 años, en los cuales se va esparciendo por las tierras nórdicas el relato sobre la difícil situación del rey danés. Tal recuento llega a oídos de Beowulf, un intrépido héroe gauta que parte en auxilio del monarca junto a 14 guerreros.

Beowulf, sobrino del rey de Gëatlantt o Götaland, Gotlandia o Gotland o Gautlandia, que parte de Escania, en la Suecia meridional, ofrece su ayuda a Hrothgar. La primera impresión de Hrothgar es de escepticismo frente a las pretensiones del desconocido héroe, pero lo recibe gentilmente, y al cabo de un espléndido banquete le encomienda la tarea al recién llegado. Los daneses abandonan la sala y la dejan bajo la vigilancia de los gautas. Grendel regresa esa misma noche a Heorot, derriba sus sólidas puertas y devora a uno de los guerreros. Beowulf es despertado por el alboroto y acude en ayuda de la guardia, trabándose en lucha cuerpo a cuerpo, sin armas, con el engendro, que sólo puede liberarse de su agresor perdiendo a cambio uno de sus brazos y huyendo herido a morir en su cueva. La reina Welto premia a Beowulf con un collar y se hace una celebración en su honor.

Canto II

A la mañana siguiente, todo es regocijo en Heorot; pero por la noche, la madre de Grendel – mucho más feroz que su hijo – se presenta para vengarlo. Mata a Ésker, hombre de Hrothgar, y se marcha llevándose el brazo de su hijo. Beowulf y su comitiva siguen el rastro de la criatura a través de la pradera hasta su cueva, la cual encuentra sólo tras nadar casi un día en las profundidades de un lago atestado de criaturas sobrenaturales. Beowulf y la ogresa combaten en un recinto submarino iluminado por un fuego inexplicable. El gauta, cuando está a punto de ser derrotado, encuentra una gigantesca espada con la que mata a la ogresa. El héroe cercena la cabeza del cadáver de Grendel, y retorna a Heorot con sus trofeos. Realizado el banquete y entregadas las riquezas prometidas por Hrothgar, el héroe parte de regreso a su tierra.

Canto III

De regreso en Gautlandia, Beowulf se entrevista con su tío Hyglac y le cuenta de sus hazañas en tierras danesas. Ambos intercambian dádivas y se anuncian futuras hostilidades entre los gautas y los hedobardos.

Canto IV

Beowulf, ya anciano, ha reinado por cincuenta años después de suceder a Hyglac, muerto en batalla. En la última etapa de su vida, Beowulf se dispone a enfrentarse a un temible dragón que está destruyendo su reino con la sola ayuda de su sobrino Wiglaf. Un hábil y osado ladrón había penetrado en la cueva del dragón y había robado una copa de plata incrustada de oro y piedras preciosas, parte del inmenso tesoro que guarda la bestia. Enfurecido, el dragón asalta y destruye el pueblo del ladrón, y mata a todos sus habitantes. Beowulf sale a su encuentro para vengar a su gente, pero la reacción del dragón ha aterrado tanto a sus súbditos, que solamente Wiglaf se apresta para acompañarle. Después de una cruenta batalla, ambos logran acabar con la bestia, pero Beowulf, gravemente herido, encomienda a su sobrino apoderarse del tesoro y utilizarlo para reconstruir el reino. Pasa su torque de oro a Wiglaf y le confía el reino. Finalmente, Beowulf recibe un funeral, su cuerpo es colocado en una pira funeraria e incinerado. Luego se construye un túmulo con vistas al mar y se colocan allí sus restos junto al oro del dragón. Los eventos narrados en Beowulf tendrían lugar en algún momento entre los siglos V y VII d. C. Observar los hechos históricos acaecidos durante este período de la Edad Media puede ayudar a comprender ciertos factores que incidieron en la composición del poema y las problemáticas que se reflejan en el mismo. En efecto, este siglo es un período histórico agitado en el cual, tras la retirada de los romanos, los invasores que llegan a las Islas Británicas fueron desplazando a los antiguos habitantes, los celtas, luego llamados bretones, y se producen cambios lingüísticos importantes. Los invasores germanos, que eran anglos, jutos y sajones por un lado, y noruegos y daneses por otro, contaban con un fondo léxico común, pero el sistema flexivo presentaba entre el primer grupo y el segundo diferencias suficientes como para que su utilidad no llevase a su buena conservación. De esta suerte, la tendencia natural de las lenguas germánicas a perder sonidos de la parte final de la palabra se vio fuertemente intensificada en el caso de la formación y evolución del anglosajón.

Grendel

En la periodización de la historia de la lengua inglesa, este período es conocido como Old English o inglés antiguo, teniendo como fecha de inicio el año 449 d. C., precisamente el año de las invasiones germánicas. Se pone como tope la fecha del año 1066 d.C, cuando comienza el período Middle English o inglés medio. Los acontecimientos que el poema narra tienen lugar entre el siglo V y el VI de la era cristiana en el sur de Escandinavia, en concreto, en Escania y en Selandia. Sin embargo, la fecha precisa en que el cantar fue compuesto es muy discutida. Las opiniones de los estudiosos fijan la creación del poema entre los siglos VIII y XI. El primer problema para la datación es decidir si Beowulf tiene un origen exclusivamente ligado a su forma actual, la de un poema heroico, o no. F.A.Blackburn trabaja sobre la génesis del texto con tres hipótesis. Una de las tres hipótesis es que el poema tiene su origen en el folklore pagano, en un conjunto de leyendas individuales sobre la figura del héroe Beowulf que fueron reunidas y ensambladas por un copista cristiano. La otra hipótesis es que el poema en su forma actual fue redactado por un copista cristiano que se basó en cantares ya existentes, lo que quiere decir que ya existía un poema sobre Beowulf que se ha perdido. Fue compuesto, con base en canciones y leyendas previas, por un autor pagano, y posteriormente “cristianizado” por un copista. Por su parte Kevin Kiernan sugiere que el poema nació en su forma actual; es decir: que la composición oral y la transcripción fueron contemporáneas. Kiernan propone el siglo XI como fecha de la gesta del poema debido a pruebas paleontológicas y filológicas. J. R. R. Tolkien pensaba que el origen del texto es anterior a la fijación escrita del mismo.

Antonio Machado

(Sevilla, 1875 – Collioure, 1939) Poeta español. Aunque influido por el modernismo y el simbolismo, su obra es expresión lírica del ideario de la Generación del 98. Hijo del folclorista Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado, pasó su infancia en Sevilla y en 1883 se instaló con su familia en Madrid.

Se formó en la Institución Libre de Enseñanza y en otros institutos madrileños. En 1899, durante un primer viaje a París, trabajó en la editorial Garnier, y posteriormente regresó a la capital francesa, donde entabló amistad con R. Darío. De vuelta a España frecuentó los ambientes literarios, donde conoció a J. R. Jiménez, R. del Valle-Inclán y M. de Unamuno.

En 1907 obtuvo la cátedra de francés en el instituto de Soria, cuidad en la que dos años después contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo. En 1910 le fue concedida una pensión para estudiar filología en París durante un año, estancia que aprovechó para asistir a los cursos de filosofía de H. Bergson y Bédier en el College de France. Tras la muerte de su esposa, en 1912, pasó al instituto de Baeza.

Doctorado en filosofía y letras (1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Al comenzar la Guerra Civil se encontraba en Madrid, desde donde se trasladó con su madre y otros familiares al pueblo valenciano de Rocafort y luego a Barcelona. En enero de 1939 emprendió camino al exilio, pero la muerte lo sorprendió en el pueblecito francés de Colliure.

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Antonio Machado

Los textos iniciales de Machado, comentarios de sucesos y crónicas costumbristas escritos en colaboración con su hermano y firmados con el seudónimo Tablante de Ricamonte, aparecieron en La Caricatura en 1893. Sus primeros poemas se publicaron en Electra, Helios y otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía identificado cuando comenzó su labor literaria.

No obstante, aunque las composiciones incluidas en Soledades (1903) revelaron la influencia del modernismo, el autor se distanció de la imaginería decorativa de la escuela rubeniana para profundizar en la expresión de emociones auténticas, a menudo plasmadas a través de un sobrio simbolismo. En su siguiente libro, Soledades, galerías y otros poemas (1907), reedición y ampliación del anterior, se hizo más evidente el tono melancólico e intimista, el uso del humor como elemento distanciador y, sobre todo, la intención de captar la fluidez del tiempo.

Al igual que Unamuno, Machado consideró que su misión era “eternizar lo momentáneo”, capturar la “onda fugitiva” y transformar el poema en “palabra en el tiempo”. En los años posteriores se acentuó su meditación sobre lo pasajero y lo eterno en Campos de Castilla (1912), pero no por medio de la autocontemplación, sino que dirigió la mirada hacia el exterior, y observó con ojos despiertos el paisaje castellano y los hombres que lo habitaban. Una emoción austera y grave recorre los poemas de este libro, que evoca la trágica España negra tan criticada por la Generación del 98 desde una perspectiva regeneracionista, al tiempo que se describe con hondo patriotismo la decadencia y ruina de las viejas ciudades castellanas.

En su siguiente volumen de poemas, Nuevas canciones (1924), el autor intensificó tanto su enfoque reflexivo como la línea sentenciosa de los “Proverbios y cantares” incluidos en el libro anterior. Esta tendencia filosófica se manifestó entre 1912 y 1925, etapa en la que Machado redactó una serie de apuntes que verían la luz póstumamente con el título de Los complementarios (1971).

En este cuaderno, miscelánea de lecturas, esbozos y reflexiones cotidianas, aparecieron por primera vez sus heterónimos, el filósofo y poeta Abel Martín y su discípulo, el pensador escéptico Juan de Mairena. Ambos son personajes imaginarios que permitieron expresar al creador sus ideas sobre cultura, arte, sociedad, política, literatura y filosofía, especialmente en el libro Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).

Paralelamente, en las ediciones de Poesías completas de 1928 y 1933 se decanta una lírica de tema amoroso y erótico inspirada por la que fue, tras la muerte de su esposa, su gran pasión en la vida real, Pilar de Valderrama, llamada Guiomar en dichos versos. Ya durante la contienda civil Machado escribió algunos poemas y varios textos en prosa, parte de los cuales fueron recogidos en La guerra (1937). Se trata de escritos testimoniales, plenamente incardinados en las circunstancias históricas del momento.

William Faulkner

(William Falkner; New Albany, EE UU, 1897-Oxford, id., 1962) Escritor estadounidense. Pertenecía a una familia tradicional y sudista, marcada por los recuerdos de la guerra de Secesión, sobre todo por la figura de su bisabuelo, el coronel William Clark Falkner, personaje romántico y autor de una novela de éxito efímero. En Oxford, la escasa atención que prestaba Faulkner a sus estudios y al puesto que le consiguió su familia en Correos anduvo paralela a su avidez lectora, bajo la guía de un amigo de la familia, el abogado Phil Stone.

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William Faulkner

A pesar de que su vida transcurrió en su mayor parte en el Sur, que le serviría de inspiración literaria casi inagotable, viajó bastante: conocía perfectamente ciudades como Los Ángeles, Nueva Orleans, Nueva York o Toronto y vivió casi cinco años en París, donde cabe destacar que no frecuentó los círculos literarios de la llamada Generación Perdida.

Perseguía muy conscientemente el éxito literario, que no alcanzó, sin embargo, hasta la publicación de El ruido y la furia (1929), novela de marcado tono experimental, en que la anécdota es narrada por cuatro voces distintas, entre ellas la de un retrasado mental, siguiendo la técnica del «torrente de conciencia», es decir, la presentación directa de los pensamientos que aparecen en la mente antes de su estructuración racional.

El experimentalismo de Faulkner siguió apareciendo en sus siguientes novelas: en ¡Absalón, Absalón! (1936), la estructura temporal del relato se convierte en laberíntica, al seguir el hilo de la conversación o del recuerdo, en lugar de la linealidad de la narración tradicional, mientras que Las palmeras salvajes (1939) es una novela única formada por dos novelas, con los capítulos intercalados, de modo que se establece entre ellas un juego de ecos e ironías nunca cerrado por sus lectores ni por los críticos.

El mito presenta al autor como un escritor compulsivo, que trabajaba de noche y en largas sesiones, mito que cultivó él mismo y que encuentra su mejor reflejo en su personalísimo estilo, construido a partir de frases extensas y atropelladas, de gran barroquismo y potencia expresiva, que fue criticado en ocasiones por su carácter excesivo, pero a cuya fascinación es difícil sustraerse y que se impuso finalmente a los críticos.

A pesar de haber conseguido el reconocimiento en vida, e incluso relativamente joven, Faulkner vivió muchos años sumido en un alcoholismo destructivo. La publicación, en 1950, de sus Narraciones completas, unida al Premio Nobel que recibió ese mismo año, le dio el espaldarazo definitivo que necesitaba para ser aceptado, en su propio país, como el gran escritor que era.

Su existencia cambió a partir de este momento: recibió numerosos honores, escribió guiones de cine para productoras cinematográficas de Hollywood (trabajo que aceptaba principalmente por motivos económicos, dado su elevado ritmo de gasto) y se convirtió, en suma, en un hombre público, e incluso fue nombrado embajador itinerante por el presidente Eisenhower. Los últimos años de su vida, que transcurrieron entre conferencias, colaboraciones con el director de cine Howard Hawks, viajes, relaciones sentimentales efímeras y curas de desintoxicación, dan la impresión de una angustia creciente y nunca resuelta.

«No se escapa al Sur, uno no se cura de su pasado», dice uno de los personajes de El ruido y la furia, y, en efecto, el escenario de la mayoría de sus novelas, es el imaginario condado sureño de Yoknapatawpha, cuyas connotaciones y poder simbólico le confieren un aura casi bíblica. En este sentido, la obra de Faulkner debe ser contemplada como un todo, en la medida en que toda ella se halla marcada por esta voluntad de recrear la vida del sur de Estados Unidos, por más que tal localismo no impide que sus personajes y sus obsesiones, tan circunscritos a un tiempo y un lugar concretos, adquieran una proyección universal.

El horror de la casa de la bruja

La vieja casona exhala un sutil pero penetrante aroma de maldad… de vieja maldad. Siento como si tuviera vida propia y me desafiara a entrar en su interior donde la oscuridad reina…implacable y absoluta señora, escondiendo desconocidos horrores dispuestos a apoderarse de mí.

El cielo está oscuro y encapotado, como si la misma luna, aterrada, hubiera ido a esconderse, de las sombras que acechan tras la puerta que chirría y gime lastimera al vaivén de una brisa helada y burlona.

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Me encuentro en las escalinatas de la entrada, ningún ruido humano se percibe desde ella, ni desde el espeso bosque cercano.

El miedo me domina por completo y tiemblo sin poderlo evitar, estoy a punto de salir corriendo…pero me resisto con todas las fuerzas que soy capaz de reunir. Enciendo la linterna y doy un paso al frente. La brisa aumenta con furia y la puerta se abre con un estruendo…me invita a adentrarme en ella.

Doy otro paso y un relámpago ruge iluminando por un segundo el interior. En tan fugaz espacio de tiempo me parece distinguir una figura de pie frente a una chimenea re en una lejana pared. La linterna es incapaz de mantener un haz de luz directo, tiemblo demasiado.

Nunca antes, como en este momento, me he sentido tan arrepentido de mi ateísmo, trato de recitar los pocos fragmentos que recuerdo de oraciones que de niño me habían enseñado.

Me obligo a no perder más tiempo, y encomendándome al cielo, me adentro en la casona.

Distingo habitaciones sin puertas sumidas en total oscuridad hacia mi izquierda, paso frente a ellas sin atreverme a mirar dentro. Cuando he pasado la tercera escucho la risa de un bebé detrás de mí. Me doy la vuelta rápidamente…nada. No pude haberlo imaginado, se escuchó demasiado nítida y real.

Sigo caminando y llego ante la chimenea. Esta cubierta de viejas cenizas que parecieran resistir de alguna extraña manera el paso del viento y la brisa. Me siento observado y asfixiado en la pesadez del ambiente que me rodea.

Un estruendo fuerte me sobresalta haciendo que mi corazón casi estalle…la pared interna de la chimenea ha caído levantando una nube de polvo. dirijo la luz de la linterna hacia la abertura y me revela unas escaleras que descienden perdiéndose en la oscuridad…entonces lo escucho…el grito de mi hermanita llamándome desde la profundidad.

No puedo dar marcha atrás..ya no la hay, tengo que bajar. Nadie me creyó cuando dije lo que ví. Que la bebé se elevó en el aire desde su cuna y flotó hasta caer en brazos de una silueta obscura de mujer que flotaba desde la ventana, cargó en sus brazos a mi hermanita y se dirigió hasta acá. Era ella. Era la bruja. Escucho una canción de cuna y luego una cruel risotada. Es el momento… hiperventilo, sudo frío, lloro…no importa. Un olor a podredumbre y muerte proviene del agujero de las escaleras. Tengo miedo. Muchísimo. Más de el que jamás había sentido.

Aterrorizado como estoy camino lentamente, me detengo y vuelvo la cabeza, sé que no volveré a salir vivo de esta negrura sin fondo. Me seco las lágrimas, reúno las pocas fuerzas que me quedan…y empiezo a descender hacia las tinieblas.

Julio Verne

(Jules Verne; Nantes, 1828 – Amiens, 1905) Escritor francés, considerado el fundador de la moderna literatura de ciencia ficción. Predijo con gran precisión en sus relatos fantásticos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales.

En 1836 ingresó con su hermano Paul en el seminario Saint-Donatien. Más tarde estudió filosofía y retórica en el liceo de Nantes y viajó a París, cumpliendo los deseos de su padre, para seguir la carrera de leyes. En 1848 comenzó a escribir algunos sonetos y textos de teatro, y dos años más tarde aprobó su tesis doctoral de derecho y optó por la carrera de letras.

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Julio Verne

Sus inicios literarios fueron difíciles, sus piezas de teatro no tuvieron una divulgación importante, y recurrió a la docencia para sobrevivir. Desde 1852 hasta 1854 trabajó como secretario de E. Seveste, en el Théâtre Lyrique, y publicó algunos relatos en Le musée des familles, como Martín Paz (1852). En 1857 se convirtió en agente de bolsa y empezó a viajar; visitó Inglaterra, Escocia, Noruega y Escandinavia, y continuó sus escritos.

Posteriormente conoció al editor Hetzel, quien se interesó por sus textos y le publicó Cinco semanas en globo (1862), obra que lo lanzó al éxito y lo estimuló a proseguir con la temática de la novela de aventuras y fantasía. El mismo editor le encargó una colaboración regular para la revista Magazine déducation et de récréation, y en poco tiempo alcanzó una gran celebridad.

Aprovechando sus conocimientos geográficos, adquiridos a través de numerosos viajes por Europa, África y América del Norte, y su entusiasmo por la revolución tecnológica e industrial, se convirtió en un especialista de los relatos de aventura de corte científico. Su dominio de la tensión dramática le permitió combinar extravagantes situaciones y momentos poéticos en una prosa ligera y amena.

Inmediatamente se enfrascó en la redacción de Viaje al centro de la Tierra, para lo cual se aplicó a la geología, la mineralogía y la paleontología. Las detalladas descripciones de animales antediluvianos maravillaron a los expertos, poniendo de manifiesto su extraordinaria intuición científica. Su tercer gran libro fue De la Tierra a la Luna, cuya publicación despertó tal entusiamo por los viajes espaciales que su despacho se inundó de cartas solicitando reservas para el próximo viaje lunar. Con el mismo interés fue recibida La vuelta al mundo en ochenta días, publicada por entregas, cuyo éxito fue tal que se llegaron a cruzar apuestas sobre si Phileas Fogg, “el hombre menos apresurado del mundo”, lograría llegar a la meta en tan breve tiempo.

Veinte mil leguas de viaje submarino es, entre su extensísima producción, uno de los libros que conserva más íntegro su encanto. La peripecia se inicia cuando una fragata americana parte en busca de un monstruo marino de extraordinarias proporciones al que se atribuyen múltiples naufragios. El monstruo aparece, se precipita sobre el barco expedicionario y lo echa a pique, llevándose en su espinazo al naturalista Aronnax, a su fiel criado Conseil y al arponero Ned Land. Resultará ser un enorme submarino, el Nautilus, en el cual los tres hombres pasarán cerca de diez meses hospedados por el enigmático capitán Nemo, artífice del invento. Visitarán los tesoros sumergidos de la Atlántida, lucharán contra caníbales y pulpos gigantes y asistirán a un entierro en un maravilloso cementerio de coral.

Nemo, hostil e iracundo, no tardará en revelarse como un proscrito, un sublevado solitario cuyo manto de misterio esconde una identidad principesca y una pesadumbre tenebrosa. Se ha señalado que Nemo es un trasunto del propio Verne. Ambos viven encerrados, solos e incomprendidos, el primero en su coraza de acero, el segundo en la burbuja de su gabinete, ambos refugiados tras el disimulo y el secreto. Del mismo modo que Verne dejó estupefactos a propios y extraños presentándose a unas elecciones municipales en Amiens por una lista de extrema izquierda, el capitán Nemo, que lucha por la liberación de los pueblos oprimidos, detesta a la convencional y adocenada colectividad que lo persigue y enarbola dos veces el estandarte negro del nihilismo.

Escribió otras obras de gran éxito como Las aventuras del capitán Hatteras (1866), Los hijos del capitán Grant (trilogía, 1868-1870), En torno a la luna (1870), La isla misteriosa (1874), Miguel Strogoff (1876), Un capitán de quince años (1878), Las tribulaciones de un chino en China (1879), El faro del fin del mundo (1881) y Los viajes del capitán Cook (1896), entre muchas otras novelas que superan el medio centenar de títulos.

Se radicó en Amiens en 1872, y a partir de 1886 se comprometió con las actividades municipales de dicha ciudad. Tres años después fue nombrado representante del consejo municipal, y en 1892 fue condecorado con la Legión de Honor. Sus textos se popularizaron con rapidez y quedaron entre los grandes clásicos de la literatura infantil y juvenil del siglo XX. De su obra póstuma destacan El eterno Adán (1910) o La extraordinaria aventura de la misión Barsac (1920), en las que un crítico tan poco convencional como Michel Butor ha querido ver un Verne más profundo y escéptico de lo habitual, que tendía a desconfiar de las consecuencias que podía acarrear para los seres humanos el progreso incesante de la tecnología y de la ciencia.

Groucho Marx

(Nueva York, 1895 – Los Ángeles, 1977) Actor cómico estadounidense. Provenía de una familia de inmigrantes judeo-alemanes que se instaló en Estados Unidos a finales del siglo XIX. Dedicó toda su vida al mundo del espectáculo humorístico. No en vano, fue su propia madre quien le animó a empezar a actuar en distintos cabarets desde muy joven. Junto con sus hermanos Chico, Harpo, Gummo y Zeppo recorrió casi todos los escenarios de Norteamérica durante más de 25 años y, en 1920, actuó en su primera película, titulada Humor risk.

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Groucho Marx

A este film le siguieron otros títulos que hicieron mundialmente famosos a los Hermanos Marx, como Sopa de ganso (Duck soup, 1933), Una noche en la ópera (A night at the opera, 1935), Un día en las carreras (A day at the races, 1937), Los hermanos Marx en el Oeste (Go West, 1940) y Una noche en Casablanca (A night in Casablanca, de 1946). Entre sus múltiples colaboraciones, Groucho Marx trabajó como comentarista cómico en un programa de radio llamado You Bet Your Life. Con motivo de sus apariciones en dicha emisión, recibió el Premio al Mejor Humorista del Año, en 1949.

Parte de sus guiones radiofónicos quedaron registrados en la monografía Groucho y Chico, abogados (Flywheel, Shyster and Flywheel), editada por Michael Barson en 1989. La producción literaria de Groucho Marx siguió encuadrada en la misma tónica que caracterizaba sus actuaciones en la gran pantalla. En 1933 publicó Camas (Beds), su primer libro. Otros ensayos conocidos del autor son: Many Happy Returns (1942), Groucho y yo (Groucho and Me), de 1959, Memorias de un amante sarnoso (Memoirs of a Mangy Lover), de 1963, The Groucho letters (Las cartas de Groucho), de 1967, y el libro de memorias The Groucho phile; an illustrated life (La figura de Groucho; una biografía ilustrada), de 1976.

Un humor disparatado, mordaz e incluso cínico marcó la vida del cómico estadounidense. La particular “filosofía marxiana”, basada en el porte descarado y en la visión hipercrítica de los convencionalismos sociales, ha influido en generaciones de intelectuales del mundo entero. Poco antes de morir, la Academia de Hollywood le concedió un Oscar honorífico, en reconocimiento a toda su carrera cinematográfica.

Salvador Allende

(Salvador Allende Gossens; Valparaíso, 1908 – Santiago de Chile, 1973) Político chileno, líder del Partido Socialista, del que también fue cofundador en 1933. Fue presidente de Chile desde 1970 hasta el golpe de estado dirigido por el general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, día en que falleció en el Palacio de la Moneda, que fue bombardeado por los golpistas.

Salvador Allende perteneció a una familia de clase media acomodada. Estudió medicina y, ya desde su época de estudiante universitario, formó parte de grupos de tendencia izquierdista. Más tarde, alternó su dedicación a la política con el ejercicio profesional. Participó en la elección parlamentaria de 1937, y salió elegido diputado por Valparaíso. Fue ministro de sanidad del gabinete de Pedro Aguirre Cerdá entre 1939 y 1942. A partir de entonces se convirtió en líder indiscutible del partido socialista.

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Salvador Allende

En 1952, 1958 y 1962 se presentó a las elecciones presidenciales. En la primera ocasión fue temporalmente expulsado del partido por aceptar el apoyo de los comunistas, que habían sido ilegalizados, y quedó en cuarto lugar. En 1958, con el apoyo socialista y comunista, quedó en segundo lugar tras Jorge Alessandri.

En 1964 fue derrotado por Eduardo Frei Montalba, que propugnaba un programa de “revolución en libertad”, cuyos puntos sustantivos eran la reforma agraria, el establecimiento de un programa destinado a incrementar la participación de la ciudadanía, la chilenización del cobre (es decir, el control por el estado de los beneficios de su explotación) y la realización de una reforma educacional. La candidatura de Allende, que encabezaba el FRAP, conformado por la alianza de socialistas y comunistas, sólo suponía diferencias de ritmo y envergadura. El FRAP proponía nacionalizar la totalidad de las empresas cupríferas, transformándolas en propiedad social por medio del Estado, y una reforma agraria de mayor alcance.

El resultado de las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1964 fue claro y definitivo. Eduardo Frei obtuvo el 56,9% de los votos, en tanto que Salvador Allende lograba el 38,93% del total. La “revolución en libertad” estaba concebida como un intento de modificar las estructuras fundamentales del país, pero en un marco de democracia y respeto al orden institucional. Las críticas que desde un comienzo surgieron hacia el gobierno de Frei tuvieron su origen en la naturaleza de las medidas a tomar. Para la derecha, las transformaciones propuestas tenían un repudiable carácter socialista. Para la izquierda, eran sólo intentos reformistas, condenados al fracaso por su propia banalidad.

En paralelo con el avance de importantes medidas sociales, el panorama político durante el gobierno de Frei Montalva fue de aumento de la polarización, incluso en el interior del Partido Democratacristiano, que sufrió importantes divisiones, así como el desligamiento de sectores de su juventud hacia posturas más vinculadas a la izquierda. Por fin, las elecciones parlamentarias de 1969 mostraron la nueva situación política del país, en tanto sus resultados apuntaron a perfilar tercios irreconciliables, en gran medida debido a la disminución del apoyo al centro político y el fortalecimiento de las opciones de izquierda y de derecha.

Esta situación se reflejaría con mayor claridad en las elecciones presidenciales de 1970, marcadas por el enfrentamiento de proyectos de sociedad antagónicos e imposibles de conciliar. En ellas resultó victoriosa la alianza de comunistas, socialistas, sectores del radicalismo y el MAPU en la llamada Unidad Popular, que estaba encabezada por Allende, con el 36, 3 % de los sufragios. El estrecho margen de diferencia con los votos recibidos por los otros dos candidatos, Jorge Alessandri por la derecha y Radomiro Tomic por la Democracia Cristiana, obligó a que la elección de Allende fuera ratificada por el congreso, en el que se enfrentó a una fuerte oposición. Por fin, el 24 de octubre de 1970, tras lograr el apoyo del Partido Demócrata Cristiano con la firma de un Estatuto de Garantías Democráticas que se incorporaría al texto constitucional, Salvador Allende fue proclamado presidente.

Desde la fecha de comienzo del mandato (el 3 de noviembre), las dificultades que el nuevo gobierno debió enfrentar fueron inmensas. Ya antes de la asunción presidencial se realizaron intentos por abortar el proceso, el más grave de los cuales terminó con el asesinato por parte de un comando de ultraderecha apoyado por la CIA del Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider, que era un decidido partidario de la subordinación del poder militar al civil.

A pesar de ello, la Unidad Popular, una vez en el gobierno, emprendió la realización de su plan de acción, el cual ponía énfasis en la profundización de las medidas reformistas iniciadas por la administración anterior. Así, se amplió el volumen de tierras expropiadas y se inició la socialización de importantes empresas hasta entonces en manos privadas, las cuales pasaron a ser dirigidas por cooperativas de trabajadores asesorados por funcionarios proclives al Gobierno. Además, se concretó la nacionalización del cobre, sin pago de indemnizaciones a las empresas norteamericanas, lo cual significó el enfrentamiento con los Estados Unidos, quienes a partir de ese momento apoyaron abiertamente a los grupos opositores al gobierno socialista.

Esta oposición se estructuró en distintos frentes; en lo político, en un parlamento en el cual representantes de derecha y democratacristianos actuaban unidos; en el plano de lo ilegal, en los grupos de carácter terrorista que dinamitaron torres de alta tensión y líneas férreas. A pesar de esta rígida oposición, el Gobierno de Allende contó con un apoyo importante por parte de la ciudadanía, en particular de los sectores populares, que se veían directamente beneficiados. En efecto, el Estado subsidiaba gran parte de los servicios básicos, además de apoyar a organizaciones de trabajadores, campesinos y pobladores urbanos en sus demandas de participación.

Este apoyo a la presidencia de Allende se demostraría claramente en las elecciones parlamentarias de 1971 y las municipales de 1973, en las cuales los partidos de la Unidad Popular crecieron en número de votos. Junto con ello, el discurso político de los partidos de izquierda fue adquiriendo tintes cada vez más radicales, en tanto que el enfrentamiento abierto con los grupos opositores se hacía realidad en las calles e indicaba una situación de lucha de clases a sus ojos inevitable.

Acciones de grupos como el MIR y sectores del Partido Socialista venían a confirmar este diagnóstico, al considerar urgente la creación y el fortalecimiento de instancias de “Poder Popular” que fueran alternativas a los estrechos marcos que la institucionalidad prefijaba para una posible construcción de una sociedad socialista. Este intento, conocido como la “Vía chilena al socialismo”, conoció el interés y el apoyo de sectores de todo el mundo, en particular desde el Bloque Soviético, Cuba y los Países No Alineados, lo que se traducía en el envío de ayuda material y asesores industriales.

A pesar de todo ello, una serie de problemas vinieron a polarizar aún más a la sociedad chilena bajo la presidencia de Allende, en gran medida debido a causas económicas. La inflación se hizo incontrolable, ya que las alzas salariales y los gastos del Estado fueron financiados con emisión de circulante sin base de sustentación en la producción, la cual se vio disminuida y contraída como consecuencia del bloqueo iniciado por los Estados Unidos y el permanente conflicto que vivían muchas empresas, en virtual paralización permanente por la falta de recursos. A ello se agregaban problemas de distribución de alimentos y bienes, lo que hacía difíciles las condiciones de vida del común de la población.

Este clima de desabastecimiento y crisis, azuzado por los distintos sectores políticos, se tradujo en numerosas movilizaciones a favor y en contra del gobierno de Allende, la más importante de las cuales fue la paralización del yacimiento de cobre de El Teniente, junto a la huelga de los gremios de transportistas, que prácticamente inmovilizó el traslado de bienes de un punto a otro del país. A ello se sumaban conflictos en la universidad y en los colegios profesionales (médicos y profesores fundamentalmente), que dibujaban una división profunda en todos los ámbitos de la vida nacional.

Ante tal situación, el presidente decidió tomar, ya en 1973, medidas que sirvieran como vehículos de diálogo y negociación con la oposición democratacristiana, tales como el ingreso de importantes figuras militares al gabinete, representadas por el Comandante en Jefe, general Carlos Prats, y la oferta de realizar un plebiscito para consultar a la ciudadanía en torno a la continuidad del régimen o la convocatoria a nuevas elecciones. A estas medidas siguió un endurecimiento en las posiciones más radicales de la izquierda, que proponían al Primer Mandatario el cierre del Congreso y la utilización de Facultades Extraordinarias para gobernar.

La derecha y algunos sectores de la Democracia Cristiana consideraron la situación insoluble, por lo que decidieron, de forma más o menos abierta, recurrir al recurso del golpe de estado militar contra el presidente Allende. En junio de 1973 hubo un primer intento de golpe, conocido como “El Tancazo”: un regimiento de blindados de la capital se alzó contra el gobierno, pero las fuerzas leales, encabezadas por Prats, lograron dominar la situación.

Finalmente, el 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet encabezó un golpe militar, durante el cual bombardeó el palacio de la Moneda, sede del gobierno. El presidente Allende rechazó las exigencias de rendición y murió en el palacio presidencial. En 1990 su cuerpo fue exhumado de la tumba anónima en la que se hallaba, y recibió en Santiago un enterramiento formal y público.