FIODOR DOSTOYEVSKI

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (ruso: Фёдор Михайлович Достоевский)

1 de noviembre de 1821 Moscú, Imperio Ruso

28 de enero de 1881 San Petersburgo, Imperio Ruso

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski fue uno de los principales escritores de su época en la Rusia Zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

Sigmund Freud dijo en su obra “Dostoievski y el parricidio” que el capítulo de «El gran inquisidor», de la novela Los hermanos Karamázov, es una de las cumbres de la literatura universal.

Primeros años

Fiódor fue el segundo de los siete hijos nacidos del matrimonio de Mijaíl Dostoievski y su esposa María Fiódorovna. A los once años de edad, él y su familia se radican en la aldea de Darovóye, en Tula, donde su padre había adquirido unas tierras.

En 1834 ingresa, junto con su hermano Mijaíl, en el pensionado de Chermak, donde cursarían los estudios secundarios. La temprana muerte de la madre por tuberculosis en 1837 sumió al padre en la depresión y el alcoholismo, lo que provocó que finalmente Fiódor y su hermano Mijaíl fueran enviados a la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo, lugar en el que el joven Fiódor comenzaría a interesarse por la literatura.

Hospital Mariinski de Moscú, donde nació Dostoievski.

En 1839, cuando tenía dieciocho años, le llegó la noticia de que su padre había fallecido. Los siervos del mismo, enfurecidos tras uno de sus brutales ataques de violencia provocados por la bebida, le inmovilizaron y le hicieron beber vodka hasta que murió ahogado. En parte, Fiódor se culpó posteriormente de este hecho por haber deseado la muerte de su padre en muchas ocasiones. A propósito, Sigmund Freud señalaría este sentimiento de culpa del autor como la causa de la intensificación de su epilepsia.

Durante toda su carrera literaria Dostoievski padeció una epilepsia que supo incorporar inteligentemente en sus novelas. Sin ir más lejos, una de las ideas capitales en su obra, guardó una estrecha relación con los momentos de éxtasis que alcanzaba el escritor durante algunos episodios de la enfermedad o en el momento (aura epiléptica) que anunciaba las crisis epilépticas más violentas, tal como fueron descritos en su obra literaria.

Los comienzos de su carrera literaria

En la Academia de Ingeniería Militar de San Petersburgo, Dostoyevski aprendió matemáticas. También estudió la literatura de Shakespeare, Pascal, Victor Hugo y E.T.A. Hoffmann. En 1843, acabó sus estudios de Ingeniería, adquirió el grado militar de subteniente y se incorporó a la Dirección General de Ingenieros en San Petersburgo.

En 1844, Dostoyevski decidió traducir Eugenia Grandet para saldar una deuda de 300 rublos con un usurero. Esta traducción despertaría su vocación y poco después de terminarla pidió la excedencia del ejército con la idea de dedicarse exclusivamente a la literatura.

En el año 1845 dejó el ejército y empezó a escribir la novela epistolar Pobres gentes, obra que le proporcionaría sus primeros éxitos de crítica y, fundamentalmente, el reconocimiento del crítico literario Belinski. La obra fue editada en forma de libro al año siguiente, convirtiendo a Dostoyevski en una celebridad literaria a los 24 años. En esta misma época comenzó a contraer algunas deudas y a sufrir con más frecuencia ataques epilépticos. Sin embargo, las novelas que siguen: El doble (1846), Noches blancas (1848) y Niétochka Nezvánova (1849), no tuvieron el éxito de la primera y sufrieron críticas muy negativas, lo que sumió a Dostoyevski en la depresión.

En esta época entró en contacto con ciertos grupos de ideas utópicas, llamados nihilistas, que buscaban la libertad del hombre.

Palacio de Invierno, residencia oficial de los Zares de Rusia entre 1732 y 1917, San Petersburgo.

El cumplimiento de la condena en Siberia

Dostoyevski fue arrestado y encarcelado el 23 de abril de 1849 por formar parte de un grupo intelectual liberal llamado el Círculo Petrashevski bajo el cargo de conspirar contra el zar Nicolás I. Después de ver las revoluciones de 1848 en Europa, el zar Nicolás I se mostró reacio a cualquier tipo de organización clandestina que pudiera colocar a su autocracia en peligro.

El 16 de noviembre, Dostoyevski y otros miembros del Círculo Petrashevsky fueron condenados a muerte por participar en actividades antigubernamentales. El 22 de diciembre, los prisioneros fueron llevados al patio de la prisión para su fusilamiento; Dostoyevski tenía que situarse frente al pelotón de fusilamiento e incluso escuchar sus disparos con los ojos vendados, pero su pena había sido conmutada por cinco años de trabajos forzados en Omsk, Siberia. Durante esta época los ataques epilépticos fueron en aumento.

Años más tarde, Dostoyevski le describiría a su hermano los sufrimientos que atravesó durante los años que pasó «silenciado dentro de un ataúd».Describiendo el cuartel donde estuvo, el cual según sus propias palabras «debería haber sido demolido años atrás», escribió:

En verano, encierro intolerable; en invierno, frío insoportable. Todos los pisos estaban podridos. La suciedad de los pavimentos tenía una pulgada de grosor; uno podía resbalar y caer… Éramos apilados como anillos de un barril… Ni siquiera había lugar para dar la vuelta. Era imposible no comportarse como cerdos, desde el amanecer hasta el atardecer. Pulgas, piojos, y escarabajos por celemín

Dostoyevski (izquierda) en su celda, 1853.

Fue liberado en 1854 y se reincorporó al ejército como soldado raso, lo que constituía la segunda parte de su condena. Durante los siguientes cinco años estaría en el Séptimo Batallón de línea acuartelado en la fortaleza de Semipalátinsk en Kazajistán. Mientras se encontraba allí, comenzó una relación con María Dmítrievna Isáyeva, la esposa de un conocido suyo en Siberia. Se casaron en febrero de 1857 después de la muerte de su esposo. Ese mismo año, el zar Alejandro II decretó una amnistía que benefició a Dostoyevski, recuperando el autor su título nobiliario y obteniendo el permiso para continuar publicando sus obras.

Al final de su estadía en Kazajistán, Dostoyevski era ya un cristiano convencido. Se convirtió en un agudo crítico del nihilismo y del movimiento socialista de su época y, en parte, dedicó tiempo después sus libros Los endemoniados y Diario de un escritor a criticar las ideas socialistas.

Como cristiano rechazaba el ateísmo socialista, como tradicionalista rechazaba la destrucción de las instituciones y, como pacifista, rechazaba cualquier método violento de cambio social (progresista o reaccionario). A pesar de esto, dio claras muestras de simpatía por las reformas sociales que se estaban produciendo durante el reinado de Alejandro II, en particular por la que implicaba la abolición de la servidumbre en el campo, dictada en 1861.

Carrera literaria posterior

En diciembre de 1859 finalmente se le autorizó regresar a San Petersburgo donde fundaría con su hermano Mijaíl la revista Vremya (‘Tiempo’), en cuyo primer número apareció Humillados y ofendidos (1861), obra también inspirada en su etapa siberiana.

Durante 1862 y 1863 realizó diversos viajes por Europa que lo llevaron a Berlín, París, Londres, Ginebra, Turín, Florencia y Viena. Durante estos viajes comenzó una relación con Pavlina Súslova, una estudiante de ideas avanzadas, que lo abandonó poco después. Perdió mucho dinero jugando a la ruleta y regresó a Moscú a finales de octubre de 1863 solo y sin dinero. Durante este tiempo su revista había sido prohibida por la publicación de un artículo sobre la revolución polaca de 1863.

En 1864, consiguió editar con su hermano una nueva revista llamada Epoja (‘Época’), donde publicaron Memorias del subsuelo. El ánimo de Dostoyevski acabó de quebrarse tras la muerte de su esposa, María Dmítrievna Isáyeva, seguida poco después por la de su hermano. Además, su hermano Mijaíl dejó viuda, cuatro hijos y una deuda de 25.000 rublos, a los que Fiódor tenía que hacer frente.

En 1865, de nuevo en San Petersburgo, comenzó la redacción de Crimen y castigo, una de sus obras capitales. La fue publicando, con gran éxito, en la revista El Mensajero Ruso. Sin embargo, su endeudamiento era creciente y, en 1866, se vio obligado a firmar un contrato con el editor Stellovski, por el cual se establecía que Dostoyevski recibiría la cantidad de tres mil rublos —que pasarían directamente a manos de sus acreedores—a cambio de los derechos de edición de todas sus obras y el compromiso de entregar una nueva ese mismo año.

Raskólnikov y Marmeládov. Por Mijaíl Klodt, representación de la obra Crimen y castigo.

Si la obra no era entregada en noviembre, Dostoyevski debería enfrentarse a una fuerte multa y, si en diciembre seguía sin estar lista, perdería todos los derechos patrimoniales sobre sus obras, los cuales pasarían a manos de Stellovski.

De esta manera, en sólo veintiséis días, dictó a Anna Grigórievna Snítkina (una joven taquígrafa contratada para tal ocasión) su novela El jugador, que fue entregada por el autor cumpliendo con los términos del contrato. Sin embargo, el día de su entrega, el administrador de la editorial aseguró no haber recibido el aviso pertinente por parte de Stellovski, ante lo cual Dostoyevski se vio obligado a constatar la entrega “con acuse de recibo legal” en una comisaría.

La relación con Anna fue estrechándose hasta que finalmente se casó con ella el 15 de febrero de 1867. Tras una breve estancia en Moscú, partieron hacia Europa el año de su casamiento. En 1867, finalmente establecidos en Ginebra, comenzó a preparar el esquema de su novela El idiota.

1868 fue un año dramático para la pareja y para el autor en particular. En efecto, al poco tiempo de comenzar a escribir la novela que venía preparando desde hacía un año, nació su primera hija, Sonia, que murió a los tres meses. Dostoyevski cayó en una profunda depresión y la pareja decidió que era momento de alejarse de Ginebra. Luego de una triste estadía en Vevey, viajaron a Italia; pasando por Milán, Florencia, Bolonia y Venecia. En 1869, partieron hacia Dresde, donde nació su segunda hija, Liubov. La situación material de la pareja en ese momento era, en palabras de Anna Grigórievna, de «relativa pobreza».

En 1871, terminó Los endemoniados, publicándola en 1872. La novela refleja las inquietudes políticas de Dostoyevski en esa época.

Anna Grigórievna Snítkina, segunda esposa del escritor.

Para 1871, Dostoyevski y Anna Grigórievna habían cumplido cuatro años de residencia en el extranjero y estaban resueltos a volver a Rusia. Anna se encontraba embarazada y pensaron que se debería partir cuanto antes a fin de evitar viajar con un niño recién nacido. Por fin, luego de recibir la parte del pago de El Mensajero Ruso y la correspondiente a la publicación de El eterno marido, partieron hacia San Petersburgo.

A los ocho días de su llegada a Rusia nació finalmente Fiódor, el tercer hijo de Fiódor M. y Anna. Dostoyevski se dirigió a Moscú en un viaje rápido donde cobró lo correspondiente a la parte publicada de Los demonios en El mensajero ruso. Con este dinero les fue posible alquilar una casa en San Petersburgo. Pronto se vio el autor nuevamente asediado por acreedores, especialmente algunos que reclamaban deudas de la época de Tiempo, que le correspondían por la muerte de su hermano. Los acreedores se presentaban algunas veces sin documento probatorio y Dostoyevski, ingenuo, les firmaba letras de cambio.

En 1873 editó la versión completa de Los demonios, con medios propios, tras crear una pequeña editorial con ayuda de Anna. El éxito de esta edición fue abrumador. Luego reeditó también varias de sus obras anteriores y comenzó a publicar la revista Diario de un escritor, en la que escribía solo, recopilando historias cortas, artículos políticos y crítica literaria, cosechando también gran éxito.

Esta publicación se vería interrumpida al comenzar en 1878 la redacción de Los hermanos Karamázov, que aparecería en gran parte en la revista El Mensajero Ruso. En 1875 nació su cuarto hijo, Alekséi, y el matrimonio decidió volver a San Petersburgo.

Dostoyevski en 1876.

Nekrásov, amigo de Dostoyevski, el primero en reconocer su talento con Pobres gentes y que más tarde editaría El adolescente, se encontraba muy enfermo. Una de las veces que fue a verlo, el poeta le leyó una de sus últimas composiciones, Los infelices y le dijo a Dostoyevski: «La escribí para usted». El poeta murió a finales de 1877 y, en ocasión de su entierro, Dostoyevski pronunció un emotivo discurso.Al dolor de Dostoyevski por esta pérdida se le agregaría, al año siguiente, el causado por la muerte de su hijo Alekséi, a los tres años de edad, por un ataque de epilepsia.

Fiódor M. y Anna, consternados, pensaron que no tenían más que hacer en San Petersburgo y volvieron con sus hijos a Stáraya Rusa. Dostoyevski acordó con El mensajero ruso la publicación de una nueva novela para 1879: se trataba de la futura Los hermanos Karamázov. De una bendición recibida por un sacerdote de la ermita de Óptina, tras contarle Dostoyevski lo sucedido con su hijo, surgiría la escena del capítulo Las mujeres creyentes, en la que el padre Zósima bendice a una madre tras la muerte de su hijo, también llamado Alekséi.

Apenas comenzó a publicarse, la novela Los hermanos Karamázov atrajo vivamente la atención de lectores y crítica. Dostoyevski solía leer algunos fragmentos de ella en reuniones literarias con una excelente respuesta por parte del público. Muy pronto se la consideró una obra maestra de la literatura rusa y hasta logró que Dostoyevski se ganara el respeto de varios de sus enemigos literarios. El autor la consideró su magnum opus.

A pesar de ello, la novela nunca se terminó. Originalmente, según los esquemas del autor, ésta consistiría en dos partes, y los sucesos de la segunda ocurrirían trece años más tarde que los sucesos de la primera. Esta segunda parte nunca llegó a escribirse. En 1880, participó en la inauguración del monumento a Aleksandr Pushkin en Moscú, donde pronunció un célebre discurso sobre el destino de Rusia en el mundo. El 8 de noviembre de ese mismo año, terminó Los hermanos Karamázov en San Petersburgo.

Actual departamento museo de Dostoyevski en San Petersburgo.

Murió en su casa en dicha ciudad, el 9 de febrero de 1881, de una hemorragia pulmonar asociada a un enfisema y a un ataque epiléptico. Fue enterrado en el Cementerio Tijvin, dentro del Monasterio de Alejandro Nevski, en San Petersburgo.

Tumba de Dostoyevski en el Monasterio de Alejandro Nevski, San Petersburgo.

Anna Grigórievna paró el reloj a las 8.38 hs, justo cuando su esposo falleció.

Novelas:

Pobres gentes (Бедные люди) (1846)

El doble (Двойник. Петербургская поэма) (1846)

Noches blancas (Белые ночи) (1848)

Niétochka Nezvánova (Неточка Незванова) (1849)

Stepanchikovo y sus habitantes (Село Степанчиково и его обитатели) (1859)

Humillados y ofendidos (Униженные и оскорбленные) (1861)

Un episodio vergonzoso (Скверный анекдот) (1862)

Recuerdos de la casa de los muertos (Записки из мертвого дома) (1861–1862)

Memorias del subsuelo (Записки из подполья) (1864)

Crimen y castigo (Преступление и наказание) (1866)

El jugador (Игрок) (1866)

El idiota (Идиот) (1868–1869)

El eterno marido (Вечный Муж) (1870)

Los demonios (Бесы) (1871–1872)

El adolescente (Подросток) (1875)

Los hermanos Karamázov (Братья Карамазовы) (1879–1880)

La mayoría de las novelas de Fiódor Dostoyevski se centran en la temática del hombre, es decir, lo tienen a éste como personaje principal. Los argumentos en que se basan estas novelas, generalmente, tratan sobre grandes temas humanos, como la pobreza e injusticia social (Pobre gente, Humillados y ofendidos, Stepánchikovo y sus habitantes); el realismo psicológico y las penumbras fantásticas (El doble); las relaciones amorosas (Noches blancas); o el amor, el egoísmo y la autopurificación por medio del sufrimiento (Niétochka Nezvánova). Ante esta naturaleza esencialmente «humana», el autor abarca distintos terrenos de la psicología, la filosofía y la ética (Crimen y castigo).

Estilísticamente, Dostoyevski tomó, como «materia prima» de sus novelas, las grandes preocupaciones que tenía con respecto al futuro de la humanidad y las injusticias sociales que se vivían durante su época.Las novelas del escritor ruso destacaron por su perspectiva social, política y moderna de la sociedad, «destapando el cinismo y el desprecio al progresismo en la sociedad», y construyendo así un movimiento «dostoyevskiano». Asimismo, destaca su profunda reflexión psicológica en sus escritos, lo que, según Joseph Frank, lo posiciona como el máximo representante de la novela en dicho tópico, precursor del existencialismo y uno de los mejores escritores rusos.

En sus relatos cortos el escritor ruso expuso sus críticas, argumentó sus perspectivas y aclaró y profundizó sus recurrentes temáticas de un modo más «sarcástico e irónico» que en sus novelas. Estos relatos, por lo regular, eran cuentos (El árbol navideño y la boda); en ellos, haciendo uso de un humor sutil y de un profundo análisis psicológico, esclarecía sus ideas morales, basadas en la religión cristiana ortodoxa, y se oponía al racionalismo y al nihilismo.

Los artículos de Dostoyevski fueron breves escritos de perspectiva tanto política como social. Sus notas usualmente analizaban episodios o sucesos ya vividos por el autor.

Existencialismo

Dostoyevski es considerado uno de los precursores del existencialismo y probablemente el mayor representante de la literatura existencialista. Novelas como Crimen y castigo, Memorias del subsuelo, Los endemoniados, Los hermanos Karamázov y El idiota tienen un carácter existencialista en sus temáticas, que enfatizan el libre albedrío del hombre como esencia, particularmente expresado por el renacimiento espiritual a través del sufrimiento, la idea del suicidio, el orgullo herido, la destrucción de los valores familiares y el falaz determinismo que el racionalismo occidental impone al hombre, subyugando su voluntad a las «leyes de la naturaleza».

Otra idea que Dostoyevski manejó es que «la idea de la naturaleza humana que surge es imprevisible, perversa y autodestructiva; sólo el amor cristiano puede salvar a la humanidad de sí misma, pero ese amor no puede ser entendido desde la sensibilidad filosófica». Sartre, al opinar sobre el existencialismo en Dostoyevski, destaca la reflexión del personaje Iván Karamázov:

«Si Dios no existe, todo está permitido». He aquí el punto de partida del existencialismo. Efectivamente todo es lícito si Dios no existe, y como consecuencia el hombre está «abandonado» porque no encuentra en sí ni fuera de sí la posibilidad de anclarse. Y sobre todo no encuentra excusas. Si verdaderamente la existencia precede a la esencia, no podrá jamás dar explicaciones refiriéndose a una naturaleza humana dada y fija; en otras palabras, no hay determinismo: el hombre es libre, el hombre es libertad.

Por otra parte, si Dios no existe, no encontramos frente a nosotros valores u órdenes que puedan legitimar nuestra conducta. Así, no tenemos ni por detrás ni por delante, en el luminoso reino de los valores, justificaciones o excusas. Estamos solos, sin excusas. Situación que creo poder caracterizar diciendo que el hombre está condenado a ser libre. Condenado porque no se ha creado a sí mismo, y no obstante libre porque, una vez lanzado al mundo, es responsable de todo lo que hace”.

Memorias del subsuelo (Записки из подполья) (1864)

Memorias del subsuelo puede considerarse como el preámbulo al «viejo Dostoyevski» y sus «novelas de ideas» de mayor prestigio universal (Crimen y castigo, Los demonios, El idiota y Los hermanos Karamázov).

La obra se divide en dos partes. En la primera, «el hombre subterráneo» de Dostoyevski (uno de sus «tipos» característicos: marginado, agresivo, solitario, perturbado y, por momentos, misántropo) desarrolla un monólogo en el que, alternando arrogancia y humillación, escribe para sí sus propios tormentos y va, poco a poco, desnudándose moralmente.

En la segunda parte, este hombre pasa a la «lección práctica»; el «ser» del narrador de la primera parte se traduce en un «obrar» en situaciones concretas de la segunda.

En la primera parte, el narrador condena dos corrientes de pensamiento: el romanticismo, que considera hipócrita, y el racionalismo, cuyo símbolo es el Palacio de Cristal. Rechaza de la segunda, ante todo, la idea de que la aceptación de las «leyes de la naturaleza» por parte del hombre pueda llevarlo a eliminar cuanto en él hay de irracional y de esta forma conducirlo a la estabilidad y armonía. El narrador se pregunta retóricamente si es posible esa eliminación del componente irracional y, en caso de que así fuese, si no es eliminado en definitiva el libre albedrío.

Justamente, para el narrador, es en su soberano libre albedrío y en su afán de ejercerlo aun cuando tal ejercicio vaya en contra de la razón y de su ventaja personal, donde radica la esencia del ser humano. Es éste el punto clave que acerca a Dostoyevski, al menos en esta obra, al existencialismo, y que ganaría posteriormente la simpatía de Nietzsche.

Crimen y castigo (Преступление и наказание) (1866)

Crimen y castigo es considerada por algunos críticos como la obra maestra de Dostoyevski y es, sin duda, una de las más conocidas.

La historia narra la vida de Ródion Raskolnikov, un estudiante en la capital de la Rusia Imperial, San Petersburgo. Este joven ve trabados sus sueños por la miseria en la cual se ven envueltos él y su familia, debiendo congelar sus estudios por falta de dinero. En búsqueda de dinero llega a conocer a una vil y egoísta anciana, la cual ejerce el oficio de prestamista.

Raskolnikov, a pesar de su pobreza, decide asesinar a la anciana, no con el fin de robarle -lo que se refleja en el hecho de que regala a una familia desconocida todo su dinero para que entierren al padre, el oficial Marmeladov- sino por considerarla un ser humano inútil para la sociedad, un piojo que sólo puede entorpecer a quienes la rodean.

Sin embargo, la posición de Raskolnikov es mucho más compleja: ha asumido que la sociedad se halla dividida en dos tipos de seres humanos; aquellos superiores que tienen derecho a cometer crímenes por el bienestar general de la sociedad y aquellos inferiores que deben estar sometidos a las leyes, cuya única función es la reproducción de la raza humana. La única justificación moral que puede tener la acción de Raskolnikov es que él sea un hombre superior, en cuyo caso no ha de sentir ningún tipo de arrepentimiento por su acción.

Rodion Romanovich Raskolnikov, es el nuevo «hombre subterráneo» del autor: un joven solitario, impulsivo y soberbio que, encontrándose en una situación de pobreza extrema, ha debido abandonar sus estudios. Poco tiempo antes publica en un periódico la teoría de que existen determinados seres no ordinarios habilitados -y hasta obligados- moralmente a transgredir los límites legales si necesitan llegar a un fin sublime.

Estos seres superiores no pueden ni deben guiarse por preceptos jurídicos que, adecuados y hasta necesarios para el resto de los hombres, a ellos les impide desarrollar todo su potencial. Plantea además que, de hecho, si no hubiesen existido a lo largo de la Historia hombres de este tipo dispuestos a romper las normas vigentes, la sociedad nunca hubiera progresado.

Raskólnikov tiene la febril obsesión de probarse a sí mismo que es uno de esos seres y, sobre todo, de realizar a su vez una gran obra o al menos comenzarla. De esta forma, si luego de transgredir el ámbito del Derecho con lo realizado, logra mantener intactos sus valores morales y la creencia en ellos sin que sucumban ante los dominantes expresados por las normas jurídicas, habrá actuado y obtendrá la certeza que necesita.

Representación de Raskólnikov asesinando con el hacha a la vieja usurera.

Dostoyevski escribe esta novela en una época de cambios sociales. Las autoridades rusas de ese entonces habían, por ejemplo, decretado la emancipación de los siervos en 1861; por otra parte, empezaban a aparecer jóvenes intelectuales con la firme idea de que tenían en sus manos la emancipación del pueblo ruso y en su intelecto la mejor forma de llevarlo a cabo. Este sentimiento de autosuficiencia, desde luego, no es ajeno al protagonista de esta obra, como tampoco es ajena la finalidad política de estos jóvenes a la idea de «matar un Principio», mencionada por Raskolnikov.

Raskolnikov trata constantemente de desafiar los límites de lo que puede y no puede hacer para darse cuenta de si es o no el hombre extraordinario que describe en su propia teoría o un perdedor más (a lo largo de toda la novela mide su propio miedo, tratando de razonar consigo mismo para superarlo). Constantemente trata de racionalizar su irracionalidad y paranoia como afirmaciones de trascendencia de su propia conciencia y como rechazo a la razón y la racionalidad.

Este es un tema común en el existencialismo; Friedrich Nietzsche, en el Crepúsculo de los ídolos alaba los escritos de Dostoievski a pesar del teísmo presente en ellos: “Dostoievski, el único psicólogo, por cierto, del cual se podía aprender algo, es uno de los accidentes más felices de mi vida, más incluso que el descubrimiento de Stendhal”. No sólo eso: hay un evidente parentesco entre la teoría elaborada por el personaje principal Raskolnikov respecto a los hombres que pueden prescindir de la moral en bien de un porvenir que justifique sus acciones, y la teoría del Súperhombre, elaborada por el filósofo alemán. Walter Kaufmann considera la obra de Dostoievski como inspiración para La metamorfosis de Franz Kafka.

Por otro lado, Dostoievski emplea al personaje de Sonya para mostrar que solamente la fe puede curar la depravación del hombre, que es donde se diferencia de otros existencialistas. Aunque esta filosofía es particular de Dostoievski, por el mencionado énfasis en el Cristianismo y también en el Existencialismo (aunque si es o no existencialista sigue siendo debatido), temas similares pueden encontrase en escritores como Jean Paul Sartre, Albert Camus, Herman Hesse o Franz Kafka.

La novela realiza alusiones a la biblia o a historias del Nuevo Testamento, entre ellas la historia de Lázaro, cuya muerte y resurrección pueden verse como paralelas a la muerte y resurrección espiritual de Raskolnikov.

El jugador (Игрок) (1866)

El jugador representa un paréntesis en la redacción de Crimen y Castigo, es otra de las novelas de Dostoyevski con rasgos autobiográficos. En ella se alude a una mala experiencia con el juego durante la estancia del autor en el extranjero, en la cual jugó hasta la desesperación y regresó a Rusia en la miseria.

Ruletemburgo es la imaginaria ciudad donde se suceden los acontecimientos. Se trata de una capital de casinos por la que transitan personajes diversos y extravagantes en busca de la fortuna del juego, dominados por la ludopatía, la codicia o el orgullo. La ruleta servirá como símbolo de un infierno donde la voluntad queda anulada y entregada al riesgo y a la emoción constantes.

El protagonismo está disputado, por tanto, entre el personaje protagónico, Alexéi Ivánovich, y la propia descripción, tanto de la acelerada atmósfera, como de los personajes que rodean la sala de juego, en todo momento analizados minuciosamente por el autor.

El idiota (Идиот) (1868–1869)

La motivación inicial parte de la intención del autor de crear un personaje que representase al «perfecto hombre bueno», un «tipo» que luego intentaría describir nuevamente en la figura de Tijón de Los demonios y en las de Zósima y Alióscha en Los hermanos Karamázov.

Se trata, en definitiva, del contrapunto del egoísta o del hombre subterráneo, otro tipo característico en los personajes del autor.

La obra retrata la degradación moral y familiar de la sociedad rusa a partir del análisis del comportamiento de diferentes familias representativas del espectro social petersburgués, y se desarrolla en un contexto de enfrentamiento entre el príncipe Mishkin -el «hombre bueno»- y la amarga realidad que se presenta ante él, enfrentamiento que en muchas ocasiones se manifiesta como no comprensión mutua, y siempre, para el protagonista, como un padecimiento.

Los demonios (Бесы) (1871–1872)

En esta novela, el autor utiliza nuevamente un narrador homodiegético, si bien se trata en este caso de un personaje de muy poca relevancia en el relato. Inspirada en la muerte del estudiante Ivánov en manos de Necháyev, la novela muestra a un Dostoyevski que siente que la degradación moral rusa, denunciada en El idiota, ya colmó el vaso, y que debe dar ya un contenido más explícitamente político a su obra.

La generación reformista de la «década del 60», a diferencia de la suya («década del 40»), había incurrido, según el autor, en dos errores fundamentales: la utilización de métodos de acción violentos con los que él no estaba de acuerdo y la incorporación de elementos occidentales (como el liberalismo, el anarquismo o el socialismo) que, en su opinión, no eran aplicables en una Rusia fundamentalmente cristiana, campesina y con una burguesía apenas desarrollada.

Donde los liberales veían soluciones Dostoyevski veía solamente un profundo desconocimiento del pueblo ruso (temática que ya había tratado en varias de sus obras). Por otra parte, en algunos de los líderes de estos movimientos (como Necháyev), el autor no sólo veía desconocimiento, sino también intenciones de exclusivo beneficio personal y de un gran cinismo y desprecio por la vida disfrazados de progresismo. Pero Dostoyevski no se mostraría nostálgico por la «década del 40»; según él, esa generación –de la cual él era parte- ya adolecía del problema del desconocimiento del pueblo, como descubriría en su relación con los presos durante su confinamiento.

Los demonios no es una novela política aunque su base lo sea. Inicialmente, Dostoyevski sí tenía la idea de que lo fuera. Su idea inicial era la creación de una novela panfleto que llamaría La vida de un gran pecador, pero abandonó dicho rumbo y terminó, finalmente, construyendo otra novela típicamente «dostoyevskiana», en la cual lo central es el análisis de la psicología de los personajes, de sus conflictos internos y de su relación con el entorno.

Entre la extensa y variada colección de personajes de la obra, se destacan los siguientes personajes y, el argumento principal, se desarrolla en torno a ellos: Stavroguin, un individuo indiferente ante todo, muy cercano al tipo de «hombre subterráneo» y tan complejo como Raskolnikov; Stepan Trofimovich, representante romántico de la «década del 40»; Piotr Verjovenski, hijo del anterior, caricatura de Necháyev y representante de la «década del 60»; Shatov, un típico eslavófilo; y, finalmente, Tijón, el ideal dosyevskiano del hombre ruso, cristiano defensor de la justicia social, la educación y la moralidad.

Los hermanos Karamázov (Братья Карамазовы) (1879–1880)

Dostoyevski comenzó sus primeras notas de Los hermanos Karamázov en abril de 1878. Es considerada por el autor como su obra maestra. Inicialmente, este trabajo iba a presentarse en dos novelas, y la segunda narraría los acontecimientos desarrollados trece años después de los narrados en la primera. Al respecto, el autor anuncia en el prefacio: «Pero lo malo es que presento una biografía en dos novelas. La principal es la segunda, donde la actividad de mi héroe se desarrolla en la época presente. La primera transcurre hace trece años.». Sin embargo, la segunda no llegaría a escribirse.

Esta obra, además de como historia en sí, puede considerarse como un compendio filosófico de varias ideas y conceptos capitales del autor, ya mencionados y tratados en sus anteriores novelas. Se vuelven a tratar en ella, por ejemplo, las ideas de degradación moral y social que Dostoyevski tenía sobre la Rusia de su época, la importancia que para el autor tenía la familia en ese entorno social corrupto, la influencia de Occidente sobre Rusia, el hombre ruso ideal, la fe en la existencia de Dios y la noción de libertad como expresión del libre albedrío en contraste con el positivismo naciente en Europa.

El protagonista, Alexei Fiodorovitch Karamázov (Alioscha), es la continuación de la idea del hombre ruso ideal, y llevada a su límite en esta misma obra en la figura del religioso Zósima, su maestro o stárets. Ambos son seres benéficos, serenos, positivos y proclives al amor y sacrificio por el bienestar de sus semejantes. Pero no son fanáticos, sino seres que dudan. Alexei, por ejemplo, llega a expresar «Pues bien, no sé si creo en Dios.».

En lo que respecta a Zósima, es una imagen idealizada de la bondad, con una gran capacidad de entrega a los demás y una absoluta falta de deseo material. Constituye la imagen del «ruso ideal» de Dostoyevski. Su visión de Rusia, del mundo y de la religión, así como su biografía, ocupan todo el libro VI de la novela, titulado Un religioso ruso.

Monasterio típico ruso del siglo XIX que inspiró a Dostoyevski para el personaje de Zósima.

El problema familiar sería pintado, en primer término, en la relación de mutuo desprecio y rivalidad entre el hermano mayor de Alexei, Dmitri Karamázov, y su padre, Fiódor; en el papel de hijo ilegítimo de Smerdiákov, joven epiléptico que jugará un rol central en el desenlace de la obra; y en la relación ambivalente entre los propios hermanos.

Por otra parte, Iván Karamázov, figura también central en la novela, se muestra como un escéptico; más que un ateo clásico que niega la existencia de Dios, se trata de un ser racional que se pregunta constantemente si es necesario creer en él aunque exista. La existencia o no existencia de Dios, ante los ojos de un ateo racionalista como Iván, es un debate estéril. Lo que le importa a este personaje realmente, es si es moralmente plausible amar a un Dios que, en caso de ser real, se ha olvidado de sus hijos; en su opinión, este hecho, por sí mismo, lo convierte en un no-Dios; y su no existencia –como fuente moral compartida- implica, en lo concerniente a los hombres, que todo está permitido.

Por otra parte, es este personaje el que, sin ser ortodoxo, manifiesta el mayor desprecio por la Iglesia Católica Romana. En su relato El gran inquisidor, Iván expresa que dicha Iglesia, invirtiendo la voluntad de Cristo, ha dado al hombre seguridad moral a cambio de su libertad de pensamiento. Se tratan, pues, nuevamente dos temas centrales en Dostoyevski: el rechazo de algunas ideas occidentales del autor –no ya al socialismo, sino a una forma de cristianismo que él considera corrupta y ajena a Rusia- pero, sobre todo, la cuestión del libre albedrío que si, como señala el hombre del subsuelo, el racionalismo no considera -por no reconocer la existencia de ese componente irracional, característico en los hombres para Dostoyevski- el Catolicismo sencillamente se encarga de destruir.

Una experiencia muy personal también tuvo influencia en la decisión de Dostoyevski de que fuera un parricidio el crimen que dominara la acción externa de la novela. Al tiempo que cumplía con su sentencia de kátorga (trabajos forzados) en Siberia por hacer circular textos políticamente subversivos en 1850, Dostoyevski conoció a un joven llamado Ilinski que había sido condenado por asesinar a su padre para convertirse en heredero. Casi 10 años después de este encuentro, Dostoyevski se enteró de que Ilinski había sido injustamente condenado y más tarde exonerado cuando el verdadero asesino confesó su crimen. El impacto de este encuentro en el autor es bien claro en la novela, ya que es el principal vehículo de la trama. Muchas de las características físicas y emocionales del personaje Dmitri Karamázov son muy parecidas a las de Ilinski.

Notas de Dostoyevski sobre el capítulo quinto de Los hermanos Karamázov.

La influencia de la novela

Los hermanos Karamázov ha tenido una gran influencia sobre algunos de los mayores escritores y filósofos que le siguieron. Sigmund Freud la llamó «la más magnífica novela jamás escrita» y se encontraba fascinado con el libro por su temática edípica y parricida. En 1928 Freud publicó un ensayo titulado Dostoyevski y el parricidio en el cual investigaba las propias neurosis de Dostoyevski y cómo contribuyeron a la novela.

Freud sostuvo que la epilepsia de Dostoyevski no era una condición natural sino una manifestación física de la culpa escondida del autor sobre la muerte de su padre. Según Freud, Dostoyevski (y todos los hijos venido el caso) deseaba la muerte de su padre por un deseo latente por su madre, y como evidencia Freud cita el hecho de que los ataques de epilepsia de Dostoyevski no comenzaron hasta que cumplió 18, el año en que su padre falleció.

La temática del parricidio y la culpa, especialmente en la forma de culpa moral ilustrada por Iván Karamázov, sería luego obviamente utilizada por Freud como evidencia literaria de su teoría.

Franz Kafka es otro escritor quien se sintió inmensamente endeudado con Dostoyevski y Los hermanos Karamázov por influir en su trabajo. Kafka se llamó a sí mismo y a Dostoyevski «parientes de sangre», tal vez debido a los motivos existencialistas de Dostoyevski. Kafka también luchó con su propia enfermedad debilitante, la tuberculosis, mientras que Dostoyevski sufría epilepsia.

Otro paralelo interesante entre los dos autores fueron sus relaciones tensas con sus padres. Kafka se sintió inmensamente atraído hacia el odio que los hijos de Fiódor le demostraban en Los hermanos Karamázov y lidió con la temática de padres e hijos en muchas de sus obras, pero de forma más explícita en su historia corta El juicio.

Lista de los personajes principales

Fiódor Pávlovich Karamázov. Bufón y oportunista de 55 años que tiene 3 hijos en el transcurso de sus dos matrimonios. Se rumorea también que es el padre de un cuarto hijo, ilegítimo, a quien contrató como su sirviente. Fiódor no tuvo ningún interés en ninguno de sus hijos, por lo que, como resultado de esto, crecieron apartados entre ellos, y también de su padre. El asesinato de Fiódor y la implicación que sobreviene de su primogénito proporciona la mayor parte de la trama en la novela.

Dimitri Fiódorovich Karamázov (Mitia, Mitka, Mítienka). Único hijo del primer matrimonio de Fiódor con Adelaida Ivánovna Miúsova. De los tres hijos, la personalidad de Dmitri es la más parecida a la de su padre; tiene una insaciable lujuria por la vida, es un hedonista en todos los sentidos, y apuesta y despilfarra enormes cantidades de dinero. En su juventud Dmitri también fue soldado, participó en un duelo, y generalmente se deshonraba de numerosas maneras. Al principio de la novela Dmitri se enreda en una amarga discusión con su padre sobre su herencia y una mujer local que los tiene encaprichados a ambos. El altercado entre el padre y el hijo es un factor que lleva a Dmitri a ser el principal sospechoso en el asesinato de su padre.

Iván Fiódorovich Karamázov (Vania, Vanka, Vánechka). Segundo hijo de Fiódor, pero el primero de su segundo matrimonio con Sofía Ivánovna. Racionalista ferviente y también ateo. Desde una edad temprana se lo apartó y alejó de todos alrededor de él. Iván tiene un odio hacia su padre que no expresa abiertamente pero que lo conduce a su propia culpabilidad moral sobre el asesinato de Fiódor y contribuye a su locura más reciente. Algunos de los pasajes más memorables y aclamados de la novela involucran a Iván, incluyendo el capítulo «Rebelión», El Gran Inquisidor, y su pesadilla acerca del diablo en el libro undécimo.

Alekséi Fiódorovich Karamázov (Alioshka, Aliosha, Lióshechka). El más pequeño de los hermanos Karamázov, hijo de Fiódor Pávlovich y Sofía Ivánovna. En el capítulo de apertura el narrador lo proclama como el héroe de la novela. Al principio de los acontecimientos narrados en la historia, Aliosha es un aprendiz en el monasterio local. De esta manera Aliosha actúa como equilibrio al ateísmo de su hermano Iván. El monje principal, Zosima, lo envía a la ciudad y posteriormente se enreda en los míseros detalles de la disfunción de su familia. Aliosha también está involucrado en una historia lateral en la cual se hace amigo de un grupo de muchachos de la escuela quienes su destino agrega un mensaje de esperanza a la conclusión de esta novela que de otra manera sería trágica. (El personaje está inspirado en Vladímir Soloviov, amigo de Dostoyevski)

Pável Fiódorovich Smerdiakov. Hijo de una mujer bendita de la calle (Lizaveta Smerdiáschaia), se rumorea extensamente que es un vástago ilegítimo de Fiódor Karamázov. Cuando la novela comienza Smerdiakov es sirviente y cocinero de Fiódor. Es un hombre muy antipático y huraño. De niño recogía gatos callejeros para después poder colgarlos y más adelante enterrarlos. Smerdiakov es distante con la mayoría de la gente pero tiene una especial admiración por Iván y comparte su ideología atea. Más adelante le confiesa a Iván que él, y no Dmitri, era el asesino de Fiódor y asegura haber actuado con la bendición de Iván.

Agrafena Aleksándrovna Svetlova (Grúshenka, Grusha, Grushka). Es un personaje al estilo del personaje bíblico de Jezebel. Tiene un extraño encanto entre los hombres. Un oficial polaco la dejó plantada en su juventud y quedó bajo la protección de un avaro tirano. Grúshenka inspira la completa admiración y lujuria en Fiódor y Dmitri Karamázov. Su rivalidad por su afecto es uno de los motivos más perjudiciales que lleva a Dmitri a la convicción del asesinato de su padre.

Katerina Ivánovna Verjóvtseva (Katia, Katka, Kátenka). Prometida de Dmitri a pesar de sus aventuras muy abiertas con Grúshenka. Se comprometió con Dmitri después de que él sacó bajo fianza a su padre a causa de una deuda. Katerina produce otro triángulo amoroso entre los hermanos Karamázov cuando se enteran de que Iván está enamorado de ella. Se caracteriza por ser excesivamente orgullosa y su magnanimidad es una fuente constante de tormento para Dmitri.

Zosima. Líder espiritual (stárets) de Aliosha en el monasterio de la ciudad. Se podría decir que es famoso entre los ciudadanos pues muestra ciertas habilidades proféticas y curativas. Este hecho inspira tanto admiración como celos entre sus compañeros monjes. La tarea de refutar las poderosas discusiones ateas de Iván es dejada a lo espiritual, que se apoya de la vida y las enseñanzas de Zosima.

Iliusha. Uno de los estudiantes de la escuela local, y el protagonista de la trama secundaria más importante de la novela. Su padre, el capitán Snegiriov, es un funcionario empobrecido que es insultado por Dmitri cuando Fiódor lo contrata para amenazar a éste último para que pague sus deudas, y esto lleva a la familia a la vergüenza. Nos conducen a creer que es la razón por la que, en parte, Iliusha cae enfermo, para eventualmente morir (su funeral es el capítulo de conclusión de la novela), para ilustrar indudablemente el tema que incluso las acciones de menor importancia pueden dejar una profunda huella en las vidas de otros, y que «somos todos responsables los unos con los otros».

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