LA FELICIDAD (Amado Nervo, 1905)

Un cielo azul de estrellas
brillando en la inmensidad;
un pájaro enamorado
cantando en el forestal;
por ambiente los aromas
del jardín y el azahar;
junto a nosotros el agua
brotando del manantial
nuestros corazones cerca, nuestros labios mucho más,
tú levantándote al cielo
y yo siguiéndote allá,
ese es el amor mi vida,
¡Esa es la felicidad!…

Cruza con las mismas alas
los mundos de lo ideal;
apurar todos los goces,
y todo el bien apurar;
de lo sueños y la dicha
volver a la realidad,
despertando entre las flores
de un césped primaveral;
los dos mirándonos mucho,
los dos besándonos más,
ese es el amor, mi vida,
¡Esa es la felicidad…!

EL PÁJARO EXTRAÑO (Yuan Chi, 230)

El pájaro extraño hace su residencia en los bosques,
su nombre es “fénix”.
Por la mañana bebe del arroyo de miel,
por la noche busca reposo en la colina.
A través del campo suena su nota penetrante,
estirando el cuello,
su ojo alcanza todos los rincones de la tierra.
Ahí va una ráfaga del viento Oeste, hace que su plumaje se deteriore. Entonces vuela al oeste, hacia las Montañas K’un-lung,
y ¿quién sabe cuándo regresará? Ahora un gran lamento se apodera de mi mente.
¡Si sólo tuviese mi hogar en otro lugar!

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO (Gabriel Celaya, 1948)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue
más acá de la conciencia, fieramente existiendo,
ciegamente afirmado,
como un pulso
que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles,
amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones
de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia,
lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre,
poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos
trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar
un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes,
porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida
como un lujo cultural
por los neutrales que,
lavándose las manos,
se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien
no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas.
Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto,
y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso
y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía:
poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto.
No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire
que todos respiramos
y es el canto que espacia
cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario:
lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo,
y en la tierra son actos.

PARA MI MISMA (Toyo Shibata, 2009)

Una a una las lágrimas caen sin cesar del grifo.

Sean cuales fueren tus penalidades,
por triste que sea lo que te suceda, amargarte pensando en ello
no te servirá de nada.

Abandónate,
abre bien el grifo
y deja que las lágrimas caigan
de una sola vez.

Ya está,
y ahora tomemos café
en una taza nueva