DEDAL (CUARTA PARTE)

La vieja le agradeció la información y se marchó tan alegre y dichosa. Nada más entrar en la cabaña de su comadre, allá en el condado de Waterfood, le comunicó todo lo que había escuchado al propio Dedal. En seguida al jorobado se le subió en un carro, sobre el cual pesaba un aire malicioso, y empezó a moverse tirando del mismo. Le quedaba un largo camino.

“No me importarán todos los esfuerzos”, se decía para darse ánimos, “si conseguimos que le descarguen de la joroba.”

Ya era de noche en el momento que llegaron al pie del túmulo. La vieja puso allí al jorobado.

John Madden, pues éste era el nombre del jorobado, no debió aguardar mucho rato para empezar a oír la música que brotaba de las entrañas de la tierra. Puede decirse que resultaba más deliciosa que la anterior, debido a que el.coro de elfos había incorporado la frase de Dedal:

Di Lunes, Di Martes, Di Lunes, Di Martes, Di Lunes, Di Martes, Di Miércoles, Di Jueves…

Sin embargo, en esta ocasión no hicieron ninguna pausa, acaso porque creían que era innecesario al haber completado la singular composición. Como John andaba muy impaciente por verse libre de su joroba, ni siquiera aguardó a que los elfos terminaran la canción. Porque ya llevaba lista la frase que él iba a añadir. Y en el momento que escuchó la melodía unas siete veces seguidas, sin preocuparle el tono musical ni la calidad de las voces, empezó a vociferar:

-Di Viernes, Di Sábado y Di Domingo…!

Al mismo tiempo se decía:

“Como a Dedal le dieron tanto por dos frases, mayores beneficios me ofrecerán a mí por tres”

Sin embargo, en el momento que silencio su garganta, se vio alzado de la tierra, para ser proyectado hasta el interior de la caverna que descendía hasta el fondo de la colina. Al momento quedó rodeado por una multitud de elfos. Todos parecían muy disgustados, ya que no cesaban de protestar:

-¿Quien ha sido el ignorante que ha malogrado nuestra canción?

El que parecía ser el jefe se colocó ante el grupo y dijo muy furioso:

John Madden, el atrevido,
tus palabras son un despido.
Tan bien como cantábamos,
y a callar nos obligamos,
por culpa de tu mal canto,
tan malo que causó llanto.
Ahora lo que venías a buscar,
el doble te los vas a llevar.

Una veintena de elfos llegaron con la pesada joroba de Dedal y la añadieron a la que ya cargaba el infortunado John Madden. La unión de las dos quedó tan cojuntada como si el trabajo lo hubiese realizado el mejor carpintero utilizando clavos del mejor acero. Seguidamente, lo arrojaron a patadas fuera de la caverna.

Al amanecer, la madre y su comadre vieron al joven tumbado al pie de la colina, casi agonizante y llevando en la espalda dos jorobas en lugar de una. Les entró tanto pánico, después de contemplar lo ocurrido, que dieron por cierto que ellas también podían verse con una joroba. Por eso se limitaron a echar a John en el carretón de mano y lo llevaron a casa. Pero el desgraciado, cansado de soportar la doble carga en los dias sucesivos, falleció sin dejar de maldecir la melodía de los elfos, que a el nunca le pareció nada maravillosa.

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